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Marcelo Gallardo: “Es un logro que quedará en la gloria eterna”

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Dice estar muy cansado, pero debe ser mentira. Si no se cansa jamás de ganar. En el día más lindo de su vida deportiva, Marcelo Gallardo vuelve después de disfrutar de una cena en familia y no puede parar. No puede parar de dar vueltas. Sale del hotel Eurostar y se abraza con los hinchas que le agradecen entre lágrimas por este regalo de Navidad: de Navidad, Año Nuevo, Reyes y todas las festividades juntas. Regresa y firma un autógrafo, y diez, y graba un video tras otro con saluditos que los fanáticos que pudieron empaparse de gloria en Madrid les quieren llevar a los que se quedaron con las ganas en Buenos Aires. Está en el cielo como todos en River. Pero con los pies más en la tierra que nunca.

-¿Ya pudiste tomar dimensión exacta de lo que lograron, Muñeco?

-Nos hace sentir felices regalarles a los hinchas esta alegría para que conviva con ellos en el recuerdo. Es un logro extraordinario que no sé si se va a volver a repetir. Vi algunas cosas que me fueron comentando o que me mandaron mis amigos, pero nos vamos a dar cuenta con el tiempo. Todos.

-Ya sos ídolo. ¿Con esto pasaste a la eternidad?

-Es un logro que quedará en la gloria eterna. No creo que algo pueda superar esto. Es muy fuerte todo lo que se vivió en estos años pero esta final, por cómo se dio y por la desorientación por la cual fuimos caminando, fue más reconfortante. Porque fue muy duro todo lo que se vivió.

Foto Ole

-Vos que sufriste cuando Boca gozaba la paternidad, ¿cómo te sentís cuando escuchás a los hinchas cantar “en Mendoza, en La Boca, en la Copa y en Europa”?

-Yo creo que son rachas, ¿no? En este caso estamos viviendo unos años muy favorables, con partidos muy representativos, y eso la hace todavía más fuerte.

-¿Es el triunfo más grande de la historia o es el equipo más grande de la historia de River?

-El triunfo más grande de la historia. No puedo hacer comparaciones: sería muy egoísta y muy malo de mi parte hacer una comparación con grandes equipos que tuvo la historia del club. Pero creo que en importancia no hay otro triunfo que tenga un significado mayor a ganar una Copa Libertadores ante el eterno rival de toda la vida. No está en los libros. Ahora sí.

-¿Tus amigos de Boca no te piden que se termine esta pesadilla?

¡Mis amigos de Boca ya no me pueden ni ver!

-¿Te quedan amigos de Boca todavía?

-Tengo, pero cada tanto me tiran algo y…(sonríe).

-Te piden que te vayas al Mónaco…

-¡Siii! No me quieren más…

-¿Te sentís el cuco de ellos?

-No, no. Siento que en estos años generamos…

-Una paternidad.

-No una paternidad: una energía muy diferente a la que tal vez se vivió en otras etapas. Una energía tremenda. Encima las victorias son continuas, cada una terminó en un título, y eso las hace mucho más fuerte.

-¿Esto es similar a lo que le pasaba a River con el Boca de Bianchi ?

-Nosotros habíamos agarrado una racha negativa pero en ese momento ganábamos torneos. En la década del 90 fuimos un equipo muy exitoso. Del 2000 en adelante ya costó un poco más, pero yo no lo vivía con esa carga, no había una definición, un título. Acá sí. Pasó en la Sudamericana, en la Libertadores 2015, en la Superfinal y ahora.

-De todas, elegí una.

Foto Prensa River Plate

-Esta, ésta, ésta… Por lejos. Esta no la va a igualar nadie.

-¿Disfrutaste la previa?

-No, ¡no disfruté una mierda! ¿Cómo voy a disfrutar con todo lo que pasó?

-No lo que pasó después de los piedrazos, sino cuando supiste que iban a jugar con Boca.

-Eso sí, pero yo sentía que era el momento de un episodio único. Y cuando se hablaba de que nadie lo quería jugar, decía: ¿cómo nadie lo va querer jugar? Veía ese temor en los hinchas. Porque no hay que ser hipócrita: había temor a perder en los hinchas de un lado y del otro. Ahora yo digo: ¿nadie pensaba en ganar? ¿Nadie pensaba en lo que podía significar ganar?

-Y en el partido se vio ese temor. ¿No se te pasó por la cabeza la posibilidad de una derrota ni estando 0-1 abajo?

-No. Tal vez porque debo ser un poco inconsciente al no mirar la derrota como un estado prioritario. Siempre pienso en positivo y siempre voy esperando lo mejor. Y los desafíos grandes son éstos. Nunca miré la final pensando: “uy, la puta madre, ¿y si perdemos?” Me parece tan mediocre. Pero estaba en el ambiente. Y yo les decía: “muchachos, esto es un acontecimiento único para vivir, no sé si para disfrutar, pero estamos ante un posibilidad de lograr una marca eterna.

-¿Qué sentiste cuando abrazaste la Copa en el Bernabéu mirando a los hinchas en las tribunas?

 

Foto Prensa River Plate

-Estaba en una especie de…

-¿Trance?

-Sí, era tan alucinante después de todo lo que pasó, era tan alucinante sobre todo por las cosas injustas que pasaron. Y no quiero sonar a demagogo con los hinchas, pero yo tuve cartas, mensajes que me llegaban de hinchas desde diferentes lugares del país. Desde Tucumán, Jujuy, La Rioja, Neuquén, de gente que con mucho esfuerzo y humildad había pagado su viaje, había pagado su entrada, costeado su estadía para sentir lo que pudieron sentir los hinchas de Boca en la primera final. ¡Y no les puedo decir el contenIdo de esas cartas! Sufrí tanto eso, y será porque estoy más sensible, que me dio mucha bronca y mucha sensación a injusticia.

-¿Y usaste esas cartas para motivar a los jugadores?

-Hubo un momento en el que tuvimos que hacer un click. O nos dejábamos invadir por la bronca o nos fortalecíamos con las cosas que estaban pasando. Y eso fue lo que hicimos. Estábamos convencidos de que le podíamos ganar a Boca en cualquier lugar. Estábamos convencidos de que llegábamos mejor futbolísticamente que Boca.

-¿Qué sentiste cuando escuchaste a Tevez y a Benedetto pedir que le dieran la Copa a River? ¿Despertaron al monstruo?

-No voy a apuntar a los que hicieron una declaración desajustada. Lo que voy a remarcar, sí, es nuestro proceder, nuestra postura y nuestras formas. Nosotros no salimos a hablar para la tribuna, no hay un jugador de River al que vas a escuchar hablar para la tribuna o hacer declaraciones demagógicas. Entonces, eso es lo que voy a remarcar: lo malo no tengo siquiera que mencionarlo.

-Hay que tener personalidad y un grupo fuerte para sacar del equipo al capitán perdiendo la final de la Copa contra Boca.

-Se trata de reglas y conceptos claros más que de personalidad. A mí no me tiene por qué temblar el pulso para tomar una decisión futbolísticas si veo que van a ser beneficiosas para el equipo, te llames como te llames o tengas el peso que tengas. Y eso los jugadores lo entienden perfectamente, son leales a las formas. Por eso Ponzio y Maidana juegan todavía: porque nunca se relajaron. Ellos son el espejo. No juegan por el nombre. Acá no juega nadie por el nombre o por el peso de la historia. Y ellos lo saben y son los abanderados de la exigencia que uno reclama. Esa es una de las razones principales de por qué este equipo sigue siendo competitivo. Y Ponzio y Maidana fueron parte de todos los cambios y sin embargo siguen perdurando en base a comportamientos ejemplares.

Foto Prensa River Plate

-¿Cómo se sigue después de haber conseguido casi todo?

-Es una pregunta que uno se hace cada final de temporada y éste no va a ser la excepción. Las victorias se disfrutan muy poco porque al otro partido tenés que volver a ganar. Si nos damos el lujo de relajarnos después de una gran victoria, uno siempre tiene el temor de que a partir de eso venga el efecto tobogán. Y eso no me lo permito. No quiero relajarme porque sé que sería empezar a perder y eso en un club tan exigente como River no se puede permitir. Por eso cuando digo que reflexiono cada fin de temporada, es porque tengo que ver cuál es mi energía para exigirme y exigir al resto del plantel.

-¿Con o sin victoria ante el Real el análisis es el mismo al que hacés todos los años?

-No se modifica el análisis porque vengamos de vivir una de las victorias más consagratorias. Hay que tener ganas de seguir, de seguir porque lo de estos últimos meses fue muy duro de asimilar.

-¿Las tenés?

-Hoy no quiero hacer ningún tipo de análisis. Tampoco generar ninguna especulación con mi continuidad: siento que tengo un vínculo muy fuerte con mi club y el deseo de seguir. Pero quiero bajar un poco después de lo que viví.

-Y va a ser un 2019 diferente porque se te va el Pity, tal vez Palacios y algunos otros. ¿Te molesta tener que reinventarte permanentemente?

-Nunca le tuve temor a eso. Para mí esos son desafíos. Eso es parte de lo que me gusta como entrenador: poder gestionar grupos que vuelvan a estar en la competencia. Me apasiona. Está dentro de mis desafíos y necesidades. Porque el entrenador se tiene que ir probando todo el tiempo. Si no, sería muy fácil. A mí no me gusta sentarme en la silla y mirar cómo se desarrolla todo con facilidad porque no estoy acostumbrado.

-¿No te sentís especial?

-Me siento un privilegiado, no especial. Porque estoy en el lugar que quiero y hago lo que siento.

-¿Te sorprendió lo que hizo Boca en el segundo tiempo? Porque los esperó muy atrás.

-No, porque eso lo hizo desde el inicio. Y ellos son peligrosos jugando con espacios. Tal es así que nos hicieron un gol con espacios. A nosotros nos quedaba tomar la iniciativa, que es lo que nos representa, y estuvimos imprecisos, con cierto nerviosismo. Los dos estábamos con tensión, había muchos errores en los pases que no eran habituales, Y eso es producto de todo lo que se había generado. ¡Un mes tardamos en jugar este partido! Hubiese sido bueno para el espectáculo que el partido se diera como salió en la Bombonera. Sufrimos el 1 a 0 pero si hay algo que nos caracterizó a través de todos estos años es no desilusionarnos con los momentos negativos.

-A Quintero le pedías que se hiciera cargo y se hizo cargo. ¿Te sorprendió que jugara con tanta naturalidad?

-No, no me sorprendió, Es uno de los futbolistas con mayor talento que nosotros tenemos. A veces me enoja que todo ese potencial no lo pueda explotar… No lo había podido hacer en la cancha de Boca porque le faltó asumir eso que él tiene, sentir que es un jugador totalmente desequilibrante . Pero el del domingo era un partido para consagrarse y él lo sintió así. En los días previos lo veía con buenas sensaciones. A mí me une un gran idilio con los jugadores talentosos: me pasó con Pisculichi, me pasa con Quintero, con el Pity, con Scocco, con los jugadores que tienen ese talento natural. Y uno necesita acompañarlos porque quiere que ese talento natural aparezca en los momentos importantes, que no pasen inadvertidos, que se hagan cargo.

-¿Que te provoca que se pueda terminar el ciclo de Guillermo?

-No, termina su contrato. Todos los fines de contrato son fines de ciclo, salvo que se prolonguen. Pero no me genera otra cosa que pensar que su vínculo terminaba y después no depende sólo de él.

-¿Qué le dijiste en el Bernabéu?

-Nada. Me hizo una pregunta, yo le contesté y quedó ahí. No soy amigo de Guillermo pero tengo una relación. Y más allá de la rivalidad o la camiseta que defendemos, tenemos que mostrar respeto por la profesión. Eso es lo que yo trato de establecer con los técnicos, sobre todo con los que son contemporáneos. A mí no me gusta la hipocresía: si yo considero que no tengo ninguna afinidad o que no me une nada o no me genera nada, tampoco soy de los que va a abrazarlos. Si no tengo nada que me una, somos competidores y listo, pero con respeto, el respeto ante todo.

-¿Te dolió lo de Gago?

-No le deseo el mal a nadie. Sé lo que es sufrir lesiones como futbolista. Siempre te pasa lo peor por la cabeza cuando tenés lesiones reiteradas y son graves. Esperemos que pueda tomar una decisión correcta para su futuro.

-Dijiste que te daba orgullo que te sentaran en la mesa de los grandes. ¿Qué te provoca que seas el DT más ganador de la historia de River con Ramón?

-Satisfacción, orgullo. Es una sensación especial porque yo me considero un hijo de esta casa y que los resultados hayan acompañado mi proceso como jugador y ahora como entrenador me llena de satisfacción, porque no sé si es algo que voy a sentir en otro lado.

-Son ocho las personas que ganaron la Libertadores como jugador y como técnico. Pero no deben ser muchos las que la ganaron como jugador y dos veces como entrenador…

Foto Prensa River Plate

-No sé qué decirte. ¡Qué se yo! Son análisis que no considero hacer.

-Si se llega a dar un choque con el Madrid, se van a enfrentar dos equipos que juegan de manera similar?

-Antes que el Madrid está la semifinal. El primer partido va a ser el más difícil para nosotros. En el 2015 ya tuvimos la experiencia de haber sufrido mucho con el equipo japonés. Nos costó ganarle. Sentíamos la necesidad de no fallar porque fueron 20 mil hinchas a Japón, con todo lo que significaba que nos acompañaran tan lejos. Y nos querían ver jugar con el Barcelona. Ahora nos van a querer ver con el Real, pero antes tenemos otro partido, y es el peor partido. Porque todos quieren jugar la final, que parece una regla establecida y vos te tenés que preparar para ganarlo. Por ahí el de la semi no es el rival más poderoso sino el más peligroso.

-Pero este año van a llegar bien motivados.

-Sí, esa es la diferencia con respecto al 2015. Te da más posibilidades, pooque continúa después de esta final.La otra vez ganamos la Copa a mitad de año y tuvimos que jugar el Mundial de Clubes a fin de año, después de pasar por un semestre con un montón de altibajos Acá es como una continuidad y está bueno. Nos prepara diferente.

-Lo difícil va a ser enfocarse en eso después de toda esta euforia.

-¡Claro! Eso es muy fuerte. Y hay que correr la cabeza de lo que pasó.

-¿Este Real es más terrenal y no tan galáctico como aquel Barcelona?

-No, eso es lo que ustedes quieren instalar. ¿Cómo va a ser terrenal con la categoría de jugadores que tiene? Ustedes dicen eso porque se fue Cristiano Ronaldo, pero después sigue la mayoría. No se olviden que tienen al Balón de Oro, por ejemplo.

-Pero vos tenés a Pratto encendido…

-Nosotros tenemos eso de competir, que es una marca registrada. Vamos y competimos, y hasta vamos y le jugamos de igual a igual al Real Madrid.

-¿En serio no arrancás pensando que ellos tienen más?

-No, porque no está en nuestra esencia. Nosotros somos river y nos gusta medirnos con los mejores. No queremos ir a ver qué pasa: queremos ir a ganar. Nos pasó con el Barcelona, que fuimos y buscamos presionar para ver si teníamos chances de disputarle el partido. Y bueno, hasta que nos hicieron el gol fue parejo. Después del primero, te hace uno, te hace dos y te hace cinco si quiere. El Real Madrid no es el Barcelona, pero tiene jugadores tremendos.

-¿Con Solari cruzaste mensajes en estos días en la ciudad?

-Con Santiago, no. Pero me une una relación muy cercana de cuando éramos compañeros, que siguió después en algunos momentos cuando estábamos en Europa o cuando nos encontramos en Montevideo en el momento en que fue a jugar a Peñarol y yo dirigía Nacional. Cuando yo estuve parado, viajé a Madrid y lo fui a visitar a Valdebebas. El estaba dirigiendo a los Cadetes, iniciando su carrera, así que me une afecto con Santiago. Pero no hablé en estos días. Nos encontraremos allá.

-¿Sos de los que piensa que para vivir estas alegrías tuvieron que aprender de los peores momentos?

-Nos hemos dado un baño de humildad tremendo para poder vivir estos momentos que estamos viviendo. No me gustó haber vivido esos momentos, no es bueno que te pase, pero tenés que aprender. River tuvo una lección muy grande. Afortunadamente hubo gente preparada para venir y hacer las cosas bien. Y esta gestión, con D’Onofrio a la cabeza, puso el enfoque en lo fundamental: construir bases sólidas.

-Así como existe el fantasma de la B, hoy los hinchas empezaron a hacer flamear el fantasma de la G…

-No sé qué decirte cuando me decís esas cosas…

-Lo que quieras

-No sé, a mí me molesta que me sigan cargando con eso.

-¿Y no te agrada ser el motivo de orgullo para el hincha, que te contraponen hasta con lo peor de la historia?

-Sigo sin saber qué decirte…

-A ver si en la última sabé qué responder, Marcelo: ¿sentis que el tiempo te dio la razón con lo de la guardia alta?

-Yo no quiero hacer un culto de esa frase, pero los acontecimientos que sucedieron no me demostraron lo contrario. Tampoco fue como quisieron mostrarla, pero ya no me importa cómo la quieran tomar.

Foto Prensa River Plate

Fuente Ole

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