Inicio Locales Ramón Reynoso, el “santo popular” olvidado en el cementerio de Aguilares

Ramón Reynoso, el “santo popular” olvidado en el cementerio de Aguilares

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Aguilares.- Ramón Reynoso, más conocido como “el gauchito”, fue un famoso y comentado bandolero que actuó entre la década de 1910 y 1933 en la provincia. Nació alrededor de 1902, probablemente en Concepción o Aguilares, que para aquel entonces se estaban conformando como pujantes pueblos del sur.

A la edad de 12 años ya tuvo su primer ingreso a la comisaría, corría el año 1914. A partir de ahí su prontuario fue marcándose por hurtos, robos reiterados y averiguaciones. Sin embargo, no sería hasta marzo de 1921 cuando su nombre tomó relevancia: Estanislao Uraga, miembro del Partido Liberal, quien fuera presidente de la Comisión de Higiene y Fomento, intendente y que en ese momento se desempeñaba como presidente del Concejo Deliberante, era asesinado en su domicilio. El hecho tuvo unos ribetes de novela policial que llevó a que la cantidad de sospechosos del acto criminal fuera extensa. Entre ellos aparecía la figura de Reynoso a quien los diarios de aquella época lo empezaban a definir como un sujeto peligroso y de temer. Así pasó a ser un delincuente buscado por la prensa de San Miguel, que acudía en su búsqueda a través de líneas que colocaban en relevancia el desmanejo de la policía en el interior de la provincia.

Bajo el nombre de “Raúl Rodríguez” había asesinado accidentalmente a una niña en “La Fronterita” enseñando a disparar con la escopeta a un joven de la zona. En septiembre de ese mismo año hirió de gravedad a un vecino de la ciudad de Aguilares, fugándose y siendo detenido bajo el nombre de “Pedro Lazo”. Su estancia en la cárcel penitenciaria culminó en 1925, encontrándose nuevos bajo entradas de robo y hurto entre 1926 y 1927.

Una serie de asesinatos a comienzos de 1933 lo pondría en órbita nuevamente, siendo su búsqueda una cuestión de Estado. La noticia de su muerte quedó marcada a fuego tanto en La Gaceta con el El Orden, el 12 de septiembre de 1933, en Finca San Miguel en la localidad de Aguilares. Allí dos oficiales de la comisaría sorprendieron a Reynoso y su mujer, dormidos ultimándolo al “gauchito” en el catre en el cual se encontraba durmiendo. Su velatorio fue en la misma comisaría desde donde un gran acompañamiento encabezado por su madre lo acompañó hasta su último descanso, el cementerio de Aguilares. Ahí, al medio de dos mausoleos, con una sencilla cruz de hierro y una lámina escrita por la madre descansa Ramón Reynoso, alguna vez un forajido, una vez asesinado venerado junto a Mariano Córdoba y hoy prácticamente olvidado.

Por Agustín Haro – Licenciado en Historia, Universidad Nacional de Tucumán

Bibliografía:
Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán, Hemeroteca, Diario El Orden. Marzo de 1921
Fundación Miguel Lillo, Biblioteca, Diario El Orden. Septiembre de 1933
Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Diario La Gaceta. Septiembre de 1933.

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