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Luis, oriundo de La Cocha, recuperó la posibilidad de una vida normal gracias a la labor del Programa Provincial de ACV

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El coordinador del Programa de Prevención y Tratamiento de Ataque Cerebro Vascular de la Provincia, doctor Julio Fernández, compartió en abril el caso de Luis Alberto Tello, un paciente oriundo de la localidad de La Cocha, que había sido intervenido por un ACV isquémico. Hoy Luis se encuentra recuperado y en tratamiento para continuar las mejoras en su calidad de vida.

Luis Alberto Tello se encontraba en la comodidad de su hogar la noche del 4 de abril. Habían finalizado la cena junto a su esposa María Rosa Almaraz y se retiró hacia la habitación. “De repente sentí que no podía moverme ni hablar, mi última imagen de ese momento es cómo mi esposa me ayudó a subir a la camilla de la ambulancia que me trajo al hospital”, contó.

María Rosa recordó: “Cuando fui a verlo estaba sentado, ya no podía hablar ni retroceder para recostarse en la cama y su cuerpo se iba para adelante con la mirada extraviada, hacía menos de 5 minutos estaba normal. Entonces atiné a agarrar su cabeza para que no se golpeara e inmediatamente llamé al doctor Gabriel Salica, que siempre nos respondió y le dije que Luis había sufrido un ACV”.

Desde ese momento los pasos que siguieron fueron precisos y articulados, María Rosa contactó a su hija que se comunicó de forma urgente con el Servicio de Emergencias 107. La ambulancia lo trasladó primero al hospital de La Cocha, institución de la que fue derivado hacia el hospital Padilla donde los esperaba preparado el equipo médico.

“Aquí nos recibieron, nos explicaron el proceso y que se trataba de un cuadro delicado. Los médicos intervinieron y alrededor de las 4 de la madrugada nos dieron la noticia de que ya había salido de quirófano, que había logrado pronunciar su nombre y mostraba movimiento”, continuó al tiempo que dijo no esperaba que la mejoría sea tan inmediata.

“Después de que me hicieron la cirugía empecé a sentir de nuevo, comencé a mover el brazo, la mano y el pie, volví a sentir mi cara y pude hablar. Yo soy consciente de que cuando me trajeron estaba muy grave y hoy estoy haciendo mi vida normal”, manifestó el paciente.

Ahora Luis realiza su rehabilitación en casa y mantiene constante comunicación con los doctores que lo asesoran ante cualquier duda y lo citan a control una vez al mes. “Estamos muy agradecidos con el hospital, desde el año pasado lo atienden y la amabilidad de todos los médicos y de su secretaria es muy buena. No tengo más que agradecer”, definió Rosa.

El jefe del Departamento de Enfermedades Neurocardiovasculares y del Servicio de Arritmia y Electrofisiología del hospital, doctor Gabriel Salica, comentó que Luis presentaba ciertos factores de riesgo cardiovasculares para desarrollar un ACV y al respecto enfatizó que la consulta precoz es necesaria para arribar a los mejores resultados.

Por su parte, el neurólogo del hospital, doctor Jerónimo Cossio, destacó que el factor tiempo juega un rol fundamental en este tipo de casos: “Luis pudo recibir un tratamiento porque ingresó dentro de un periodo que lo habilitaba. Pese a que son de La Cocha los mecanismos que se activaron permitieron que llegaran, se le administrara una medicación y se le realizara el procedimiento endovascular”.

El tiempo de ventana terapéutica es de máximo 8 horas desde el momento del evento. Ya que las patologías vasculares son cuadros de instalación súbita, es esencial prestar especial atención a síntomas como la pérdida o disminución de la fuerza y sensibilidad de uno de los lados del cuerpo, un dolor de cabeza súbito, trastornos del lenguaje y mareos fuertes.

Programa de Prevención y Tratamiento del ACV

El hospital Padilla recibe entre 1 y 3 casos de ACV por día. Es una patología frecuente y grave que tiene asociada mortalidad en aproximadamente el 30 por ciento de los casos. Lo que la caracteriza es el gran impacto que genera en la calidad de vida de los pacientes que sobreviven y en sus familiares. El 90 por ciento de ellos quedan con secuelas y un 50 por ciento de esas secuelas son de severidad e incapacitantes.

El Programa de Prevención y Tratamiento del ACV, impulsado por el Ministerio de Salud Pública de la Provincia, cuenta con efectores adheridos tanto en el subsector público como en el privado y uno de sus pilares es la coordinación entre la atención prehospitalaria e intrahospitalaria.

“El cambio más importante viene de la mano de poder administrar a los pacientes un tratamiento que revierta los síntomas del ataque cerebral isquémico, aquel que es causado por la obstrucción de una arteria cerebral, ya que representa el 80 por ciento de los casos. El 20 por ciento restante se debe a la ruptura de una arteria y es el tipo que se presenta en personas jóvenes”, definió por su parte el neurocirujano del hospital, doctor José María Goldman.

Finalmente, Goldman aclaró que actualmente en salud pública se prefiere hablar de ataque cerebro vascular, modificando la concepción anterior que lo definía como accidente, ya que hay factores que pueden prevenirse de forma primaria secundaria y terciaria.

“La primaria es la educación y es algo en lo que estamos haciendo hincapié a través de programas específicos de prevención y abordaje de los factores de riesgo. El Programa de ACV nos permite canalizar el tratamiento secundario y cubrir una deuda que teníamos con el abordaje de los ACV isquémicos”, concluyó.

Fuente msptucuman.gov.ar

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