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El duro relato de un joven que era adicto a las drogas y se recuperó aferrándose a Dios

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Santa Fe.- “Cuando alguien te diga que las drogas son un viaje de ida, no le creas, siempre estás a tiempo de bajarte. Con Dios todo es posible”. Con esa frase comienza el duro relato un joven oriundo de Rafaela, provincia de Santa Fe.

Mati Trejo eligió su perfil de Facebook para contar detalles de su lucha contra las adicciones a las drogas y dejar un mensaje esperanzador para todos aquellos que cayeron en este flagelo.

“A los 13 años empecé con la droga”, aseguró el muchacho, quien contó que los centros de rehabilitación fueron su hogar durante mucho tiempo. Su vida no tenía rumbo, mientras su familia era golpeada por la pérdida de su hermano mayor. “Y yo perdido en la droga”, confesó.

“Yo era la oveja negra, el que hacía lo que quería, el que pensaba que se llevaba el mundo por delante, pero no, no era así. Empecé a andar en malos pasos, agarré un fierro, me envicié y hacia lo que sea por tener mi droga”, detalló.

Pese a que la vida le dio la posibilidad de convertirse en padre de gemelas, su vida seguía siendo un desequilibrio permanente. “Todos pensaban que ellas me iban a cambiar, pero no, cada vez yo era peor”. Luego nació Zahira, su hija menor, que tampoco pudo torcer la suerte de este muchacho santafesino.

En el 2017 cayó preso en la ciudad de Santo Tomé, provincia de Santa Fe. Fueron tres semanas encerrado en una comisaría, pero luego fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad, en Coronda. Sin embargo, a esa detención Mati la llama “golpe de suerte”.

En la cárcel, le tocó vivir con los presidiarios del pabellón 5, en donde conoció al Pastor López. “Les soy sincero, no creía en Dios, y por más que intentaba creer en Él, el enemigo no me dejaba”, confesó.

Al recuperar la libertad, volvió a caer en las drogas: esta vez con pastillas.

Cansada de sus recaídas, su mujer decide abandonarlo y se aleja de su vida junto a sus pequeñas hijas. “Fue ahí cuando sentí que perdía todo, por eso decidí empezar a orar, a hablar con Dios”, recuerda. Es así como empezó a frecuentar las reuniones de presos para compartir la palabra. “Me costó”, reconoce el joven, pero finalmente había encontrado su camino. De a poco comenzó a dejar los vicios. Se convirtió en colaborador del Pastor López, quien al poco tiempo recuperó su libertad.

De esta manera, con la intensión de ayudar a otros presos, Matías comenzó a recorrer los pabellones. “Pasaba celda por celda buscando al que quería recibir una palabra y compartir con nosotros o simplemente buscando pedidos de oración”, expresó.

Así fue que Matías se fue “enamorando de Dios”. Oraba, leía su palabra y hacía ayunos. Quería recuperar su libertad, pero no llegaba. Se acercó a un nuevo pastor, que al poco tiempo salió de la cárcel. Solo quedaba él, pero lejos de sentirse solo se convirtió en pastor y continuar con el trabajo de sus antecesores.

Sus padres fueron testigos de este proceso, y cada vez que lo visitaban en la cárcel, le hacían saber a Matías el orgullo que sentían por el increíble cambio.  “Verle la alegría en los ojos a mis viejos era algo impagable. Después de 9 años yo era el que ellos habían criado, el hijo que no se drogaba, no robaba, el hijo que ellos habían tenido y que el diablo les robó”, explicó.

“Mi libertad no fue de un día para el otro, tuve mi proceso que duró más de 2 años en la cárcel. Llegó el día del juicio y me condenaron a 3 años, causa por la cual yo solo habría tenido que estar privado de mi libertad 8 meses, y por la cual estuve 2 años y medio”, detalló. Sin embargo, Mati agradece a Dios que las cosas se hayan dado de esa manera.

“Gracias a Dios no me condenaron antes porque no hubiera conocido de Él. Gracias a Dios mi proceso fue así, sino quien sabe si estaría vivo. Gracias a Dios y a su Misericordia yo conocí de Él. Gracias a Dios yo cambié, dejé los vicios y elegí mi familia”, reiteró en su posteo.

“Por eso hoy te digo que Dios cambia vidas, no importa que tan perdido estés; nunca dejes de buscarlo, que nuevas son sus misericordias cada mañana. No te rindas, no dejes que el diablo mentiroso se adueñe de tu vida, no dejes que se apodere de tu alma, Dios te ama y así va a ser siempre”, concluyó.

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