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Repudio mundial por el bullying de la revista Caras a la hija de la reina Máxima

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Buenos Aires.- La portada de la nueva edición de la Revista Caras generó un repudio generalizado a nivel social. Se trata de una tapa en la que aparecen como protagonistas Máxima Zorreguieta, la Reina de Holanda, y su hija mayor, Amalia, de 16 años.

En la foto, ambas aparecen de espaldas caminando en el jardín tomadas de la mano, y mirando con los hombros y la cabeza hacia la cámara. El problema está en el título muy desafortunado con el que describen el cuerpo de la joven.

«La hija mayor de Máxima de Holanda luce con orgullo su look ‘Plus Size’», dice el titular principal, mientras que en la bajada, suman: «Amalia (16), la heredera al trono de Holanda, víctima del bullying, enfrenta las críticas con fortaleza y el incondicional apoyo de sus padres. Una princesa que vive su adolescencia sin tabúes y defiende su figura de ‘mujer real’».

En medio de una sociedad que está queriendo dejar atrás los estándares de belleza impuestos, aunque cuesta muchísimo hacerlo, aparece esta tapa, la que fue muy rechazada socialmente, y en especial en las redes sociales, las que actualmente están siendo muy utilizadas por la pandemia.

Fuerte repudio

El repudio en la red social Twitter y en otros medios de comunicación no se hicieron esperar. Volviendo a la frase del inicio, es importante señalar que todo lo que dice Caras está mal por varias cuestiones y solo reproduce prejuicios. En primer término, porque hacen mención a la “fortaleza” de una joven que, según esta revista, teniendo un cuerpo que no se ajusta a los cánones de un cuerpo femenino “normal” lo muestra con “orgullo”. Destacar una excepción solo confirma que la regla es sentir incomodidad con un cuerpo así. Más allá de que el objetivo de la revista es “vender” y sabiendo que esa tapa no iba a pasar desapercibida, se valieron de todos los estereotipos y sentidos comunes que en esta época ya deberían quedar atrás.

Al respecto la nutricionista y coautora del libro «Pese lo que Pese», Jesica Lavia comentó en su cuenta de Instagram: «Lo que necesitamos no es que una adolescente tenga fortaleza para enfrentar bullying lo que necesitamos es ESI y educación nutricional en las escuelas para que entendamos que no hay que opinar del cuerpo de otra persona y que no está mal tener un cuerpo fuera de los estereotipos normados. La diversidad corporal existe y está bien. No es algo a corregir y no es algo por lo que una adolescente (ni nadie) debería defenderse».

Caras hace referencia a que una princesa “vive su adolescencia sin tabúes y defiende su figura de «»mujer real”». Las comillas de “mujer real” solamente reafirman que no lo es. La revista utiliza la palabra tabú con una intención clara de mostrar que de un cuerpo como el de la joven es mejor no hablar. ¿Qué otro significado tiene en este caso la palabra tabú?

Y entonces en este sentido es mejor llamar a las cosas por su nombre: la imposición de cuerpos hegemónicos para las mujeres no tiene que ver con una aspiración natural a la belleza y la delgadez sino a valores patriarcales. Sobre esos prejuicios se construyen la cosificación (tratar a las mujeres como objetos). Es lo que explica los estereotipos, reproducidos por revistas como Caras y tantas otras. Las mujeres se reducen a cuerpos y objetos de deseo, cualquier imagen que salga de esos márgenes es extraño. “Plus size”, “tabú” y “mujer real” son algunas formas de advertirlo.

La mercantilización y la cosificación impactan en diferentes aspectos de la vida en las sociedades capitalistas, sin embargo, lo hacen mayoritariamente en las mujeres y, a la vez, reproducen discriminación y desigualdades. Una gran parte es discriminada en su trabajo, cobra salarios más bajos y le son negados derechos elementales como decidir sobre su cuerpo.

Con información de Laizquierdadiario.com

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