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La historia de Hugo, un aguilarense que vio la muerte de cerca y hoy es ejemplo de superación

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Aguilares.- Se llama Hugo Alberto López, tiene 48 años y el 18 de marzo de 2012 un accidente de tránsito le cambió la vida para siempre. Perdió una pierna y tiene un brazo reconstruido, sin embargo, hoy es encargado de un depósito de warrants de azúcar en Villa Quinteros e integra un equipo de fútbol adaptado.

Está casado hace 25 años con Chela, quien lo acompañó durante el duro proceso de recuperación.  Son padres de cuatro hijos:  Karen (25), Francisco (24), Nahuel (16) y Kiara (9). Además, es abuelo de Iker (2).

Para conocer un poco más de su vida, INFOAGUILARES dialogó con este aguilarense que es un ejemplo de lucha y superación.

“Me cambió para mal y para bien”, aseguró Hugo sobre su terrible accidente de moto, en el que una persona falleció. 

Hugo y Chela

Según contó, antes del siniestro, él estaba separado de su mujer, pero la tragedia los volvió a unir. “Por eso te digo mal por lo que me pasó y bien porque nos volvió a unir y estoy acá”, manifestó.

De acuerdo con su relato, las consecuencias fueron muy graves. Perdió 15 cm de fémur, se quebró la tibia en varias partes y un corte de tendón del brazo derecho. Las heridas fueron tan graves, que los médicos del Hospital Padilla ya lo habían desahuciado. “Pidieron la documentación para hacerme el acta de defunción”, recordó.

Sin embargo, su familia y los empleadores de la empresa en la que trabajaba, insistieron para que pudieran trasladarlo a un sanatorio privado. Y así fue. Estuvo dos semanas en coma, pero la pesadilla no terminaba. Los médicos querían amputarle un brazo y una pierna, pero ante la negativa de sus allegados, fue trasladado a Córdoba, porque allí había banco de huesos. Allí permaneció dos años y medio. “Yo perdí 15 cm de pierna; me pusieron 20 cm de hueso cadavérico y una prótesis”, detalló.

Como si fuera poco, a la gravedad de sus heridas se sumó el largo tratamiento que tuvo que hacer por un virus intrahospitalario que se pescó mientras estuvo internado en el hospital tucumano.

Finalmente, luego de varias idas y vueltas, en el año 2015 los médicos tuvieron que amputar la pierna.

Su hiperactividad y su deseo de retornar a su vida normal, lo hicieron volver al trabajo. Así fue que comenzó prestando colaboración en un depósito de azúcar en La Florida, que pertenecía a la empresa en la que trabajaba antes de su accidente. “Yo le colaboraba con las balanzas, los papeles; hasta que salió más trabajo y el jefe me preguntó si me animaba a quedarme unos días. Y así fue que volví a reincorporarme al trabajo”, recordó.

Al ser consultado sobre lo que lo motiva, Hugo expresó: “Estuve dentro de una clínica durante dos años y medio, vi pasar muchas cosas. Eso me hizo que yo tomara lo mío como segundo plano porque comprendí que hay cosas peores, vi cosas peores”.

En ese sentido, aconsejó que “no hay que quejarse porque hay cosas peores de lo que a uno le pasan; por eso hay que darle para adelante”.

Fútbol adaptado

Con el tiempo, y tras su rehabilitación, Hugo se sumó a un grupo de fútbol adaptado de 7, con los que entrena los martes y jueves en Concepción. Además, de jugar, va todos los días al gimnasio durante una hora.

Entre risas asegura “no jugaba (a la pelota) cuando tenía las dos (piernas), ahora juego. Era de ir a la cancha, pero más de hacer el tercer tiempo”.

“Fui un sábado a presenciar un partido y al verlos cómo se movían con mi misma condición, me llegó mucho”, contó.  Luego vino la invitación para sumarse, y no lo dudó. “En el primer entrenamiento me salían los ojos y la lengua del cansancio, pero me gustó”, confesó entre carcajadas.

Ahora, Hugo está muy integrado a su grupo de amigos. “Hasta bromeamos de nuestro problema, pero nadie se molesta”, manifestó al tiempo que se muestra ilusionado ante la posibilidad de la creación de una liga de fútbol adaptado.

La familia de Hugo

A pesar de las dificultades, Hugo quiere seguir haciendo las cosas que le gustan: trabajar y jugar al fútbol. “Nunca acepte un psicólogo porque mi psicólogo es el trabajo”, concluyó este hombre que lucha día a día contra las adversidades que la vida le presenta.

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