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Una Navidad trágica: basada en un hecho real ocurrido en la localidad de Los Ríos

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Aguilares.- Compartimos con nuestros lectores un interesante relato escrito por Pedro Sarmiento, basado en un hecho real ocurrido en la localidad de Los Ríos durante una Navidad:

La mañana de Navidad se despereza lentamente, es un amanecer soleado. Se escuchan todavía los ecos de gente celebrando, deseos de felicidad y prosperidad. Para los jóvenes la excusa ideal para el alcohol, la diversión se torna dañina. La idea de celebrar el nacimiento del Salvador del mundo queda en el olvido.

“JD” era uno de esos tantos jóvenes frenéticos que cuando comenzaba el raid de diversión no le ponía punto final. Tal vez su hermosa juventud lo hacía creerse un “Superman”. De nada servían los consejos y suplicas de su madre, su agonía le quitaba el sueño cada vez que aceleraba su moto y salía.

ÉL SE DIVERTÍA, SU MADRE SUFRÍA

La incertidumbre y el temor a que le pasara una desgracia la ponían en un estado de agonía permanente. En esa Nochebuena “JD” apenas estuvo unos minutos con su familia, los mensajes en su celular no cesaban, los amigos lo esperaban para una noche de celebración.

Fue así que en la mañana de la Navidad seguía con su derrotero de festejos conduciendo alcoholizado su motocicleta. Tantas veces lo había hecho.

_ “A mí no me va a pasar nada”, lo decía de manera furiosa para desechar los reproches de su madre.

Esa Navidad maltrató tanto a su cuerpo que los poderes de súper joven se esfumaron. Se durmió sobre su moto y un árbol le puso un final trágico a su loca celebración. Los teléfonos de toda la familia empezaron a vibrar, no eran para las salutaciones, eran para comunicar la tragedia.

“JD” se había partido el cráneo y agonizaba en el centro de primeros auxilios. A su madre el mundo se le vinieron encima, todas sus premoniciones como una maldición le cayó encima, cada respiro era un dolor indescriptible. No había consuelo ni esperanza. Su hijo yacía destrozado en una camilla.

Ante tanto dolor toda su familia levantó sus ojos al cielo. Jesús dejó de ser un iluminado adorno Navideño. La desesperación les recordó que Jesús es el todopoderoso Señor del universo, el único recurso disponible en el dolor y la desgracia. Las oraciones pidiendo un Milagro por “JD” subían al cielo transcriptos en diferentes credos, pero todos dirigidos al “SEÑOR de la NAVIDAD”.

Esa Navidad fue larga y agónica para la familia de “JD”.  Por primera vez fue estar cerca de DIOS. El mundo a su alrededor seguía celebrando, otros sumidos en la soledad, en el dolor, la enfermedad y la tragedia.

No son las luces de los arbolitos Navideños los que nos acercan a Dios. Generalmente es nuestra necesidad, nuestra desesperación; al darnos cuenta de nuestra impotencia.

Toda la familia y amigos de “JD” incluso los médicos que lo asistieron comprobaron “Un milagro de Navidad”. Las posibilidades de vida de “JD” en el momento del accidente eran escasas. Si sobrevivía. Lo más certero era que quedara en estado vegetativo o con partes de su cuerpo inmóviles.

“JD” perdió parte de su cráneo, le pusieron una prótesis. Su cerebro sigue intacto, no tiene problemas motrices. Solo perdió parte de la visión de un ojo.

En la actualidad “JD” formó una familia y aprendió a conducir un automóvil. El milagro también se produjo en su conducta. Dejó de ser un joven iracundo a ser un hombre responsable. La familia de “JD” celebra EL MILAGRO DE DIOS en cada NAVIDAD.

Pero cuántas familias sufren la tragedia de no poder controlar a los “SUPERMANES” de sus hijos que arriesgan sus vidas tratando de demostrar que pueden pertenecer al grupo. No se dan cuenta que su alocada diversión produce dolor y ausencias irreparables en los seres queridos, dejando tantas veces familias devastadas por tanta irresponsabilidad y soberbia.

Que esta NAVIDAD no clamemos ayuda sobre una desgracia.

Que en esta NAVIDAD elevemos nuestro clamor por un MILAGRO en nuestras familias para brindar contención y ayuda a tantos “SUPERMANES” descontrolados.

Autor: Pedro Sarmiento

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