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El acusado de abusar y apuñalar 43 veces a una compañera de escuela se negó a declarar

Facundo Brítez (18) sigue detenido y pidió una prórroga de ocho días que le fue concedida por la Justicia. Mientras tanto, la víctima permanece en el Hospital Ramón Carrillo de San Luis, con asistencia y contención de profesionales de la salud mental

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Facundo Brítez (18), el acusado de abusar sexualmente y apuñalar 43 veces a una compañera de colegio en San Luis, se negó este jueves a declarar y pidió una prórroga de ocho días que le fue concedida por la Justicia. Mientras tanto, seguirá detenido.

En la audiencia de formulación de cargos, el juez de Garantías 2 de la Primera Circunscripción puntana, Ariel Parrillis, concedió la prórroga solicitada por el abogado del imputado, Guillermo Sánchez Pagano, quien además planteó nulidades respecto a dos secuestros que realizó la fiscalía.

En tanto, la Coordinadora de la Unidad de Gestión Fiscal, Virginia Palacios Gonella, formuló los cargos para el acusado por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, agravado por el daño causado a la salud en concurso real con tentativa de femicidio”.

A su turno, el fiscal Esteban Roche solicitó que se dicte la prisión preventiva a Brítez hasta la finalización del juicio por considerar que existe peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación debido al comportamiento que tuvo el acusado luego de cometer el ataque, cuando intentó quemar la vestimenta que tenía al momento de cometer los hechos.

De la audiencia también participó Carla Salomón, abogada de la víctima y representante de la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad de la provincia, quien adhirió a todo lo solicitado por los integrantes del Ministerio Público Fiscal.

La joven víctima permanece en el Hospital Ramón Carrillo de San Luis, con asistencia y contención de profesionales de la salud mental. Según indicó el último parte médico dado a conocer, se encuentra “hemodinámicamente estable, con tratamiento antibiótico para las lesiones de piel”. Además, recibió evaluación del equipo de neurología y “está con asistencia y contención del equipo de psicólogos de la institución”, según informó Télam.

El caso

Todo comenzó este lunes a la tarde, cuando los dos jóvenes que cursan el quinto año del secundario en el mismo colegio, quedaron en encontrarse en un descampado lindero al Barrio 131 viviendas, ubicado en la zona el norte de la ciudad de San Luis. El ataque ocurrió pasadas las 16. Fueron los gritos desesperados de la joven los que alertaron a los vecinos.

El agresor, en tanto, huyó del lugar. Así lo confirman los videos de una cámara de seguridad de una propiedad del barrio. Además, una testigo y vecina del joven, declaró habérselo cruzado “de frente” cuando iba camino a su casa.

Según declaró, Brítez iba descalzo, sin remera, en pantalones cortos y con las ojotas abajo del brazo. Al ver que tenía restos de sangre en el cuerpo, la mujer le preguntó si le había pasado algo. “Vengo de matar a una amiga”, contestó y siguió corriendo.

Los médicos que evaluaron a la joven constataron que fue abusada sexualmente y que presentaba 43 heridas punzocortantes propiciadas por un destornillador en la cabeza, la cara, el tórax, la espalda y en los miembros superiores e inferiores.

Durante la medianoche del lunes, Facundo Brítez fue detenido en su domicilio

A partir de los datos aportados por la víctima, los hallados luego por personal de la comisaría 39 en la escena del crimen y los dichos de al menos cuatro testigos presenciales, por la noche de ese día, el juez Ariel Parrilli ordenó el allanamiento de la casa del compañero de escuela de la joven atacada y su detención, lo cual se produjo a la medianoche en el barrio Cerro de la Cruz.

El procedimiento fue efectuado por agentes de la Unidad Regional de Orden Público N.º 1 y de la Comisaría N.º 39 y supervisado por la Fiscalía de Instrucción.

El momento de realizar el procedimiento, la Policía debió rodear el domicilio, incluso por la parte trasera, previendo un posible escape, pero finalmente quien les abrió la puerta a los agentes fue el padre del sospechoso, que es, además, un militar en servicio.

Una vez en el interior de la casa, los policías secuestraron prendas de vestir con sangre, algunas de ellas habían intentado ser incineradas.

Para los investigadores, sería un indicio claro de que Brítez quiso eliminar evidencia. También se llevaron un teléfono celular y otros elementos de interés para la causa. No hallaron el destornillador.

Fuente Infobae

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