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El tormento de golpes que sufría a diario el jubilado asesinado por su hijo

Lorenzo González, de 84 años, murió tras recibir una salvaje paliza. El acusado declaró ser inocente. Qué determinaron los psicólogos

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Cuando los policías de la Bonaerense y los médicos del SAME llegaron al departamento de la avenida Del Libertador al 70, en Vicente López, Manuel González les explicó que había encontrado a su padre, Lorenzo, de 84 años, “descompuesto”. Lorenzo convivía con su hijo en una marcada vulnerabilidad: había enviudado hace varios años, sufría de Alzheimer y demencia senil.

Ante la policía y los médicos, Manuel dijo que había bajado a su padre de la cama y le había practicado maniobras de resucitación. Poco después, confirmaron que el anciano estaba muerto. Sin embargo, los peritajes y los exámenes forenses revelaron que la coartada era una mentira: según las sospechas de la Justicia, el jubilado fue asesinado a golpes por su propio hijo en medio de un ataque de furia y según los psicólogos, se comprobó que el sospechoso sabía lo que hacía.

Por eso, Alejandro Guevara, el fiscal que investiga el crimen, ordenó la detención inmediata del hombre. Al indagarlo, Lorenzo aseguró ser inocente y dijo que cuidaba diligentemente a su padre, según informó Télam.

Altas fuentes con acceso a la investigación señalaron a Infobae que en el mismo momento que los médicos revisaron el cuerpo se dieron cuenta que la explicación que había brindado González hijo era endeble. Tenía heridas de vieja data como moretones y quemaduras, pero también tenía lesiones que claramente eran recientes. Una de ellas estaba en la cabeza de la víctima y otra en el pecho.

La justificación que había dado el hijo es que por el estado de salud de Lorenzo y por la fragilidad de su salud era una persona que constantemente se caía e incluso se autolesionaba. Respecto al golpe en el pecho, Manuel señaló que había sido producto de las maniobras de RCP que le había practicado cuando lo encontró inconsciente.

Sin embargo, los investigadores sospechaban que detrás de todo se escondía algo más. No se equivocaron.

Por orden del fiscal Guevara, su equipo comenzó a indagar el entorno tanto familiar como del edificio. Fue entonces que pudieron comprobar -en base al testimonio de vecinos- que Manuel era una persona violenta, que había tenido problemas con varios de los habitantes del lugar. Además, el hermano declaró qu,e en 2006, el ahora detenido se habría sometido a un tratamiento psiquiátrico. “De hecho le mandaron una carta documento al hermano de Lorenzo, que es el dueño del departamento. En una oportunidad se cruzó a golpes con un vecino”, dijo un investigador.

También descubrieron que el departamento estaba en condiciones deplorable de higiene y cuidado. Estaba claro que esas no eran las condiciones necesarias para un tipo de persona como Lorenzo, cuya patología necesita de cuidados intensivos. En ese caso, no las tenía. “Esto no tenía que ver con una condición económica, sino con una forma de vida”, agregó el investigador.

Tras el hallazgo del caso, el fiscal Guevara ordenó que se realizara inmediatamente la autopsia y que los peritos psiquiátricos entrevistaran al sospechoso. Las conclusiones de ambas medidas terminaron por sellar su suerte.

Por un lado, los exámenes forenses no sólo señalaron lesiones inflingidas con anterioridad, sino que había varias recientes, que fueron la causa de la muerte. Se determinó que Lorenzo González sufrió un traumatismo craneoencefálico por golpes directos y que su pecho estaba completamente hundido, no por maniobras de RCP como dijo Manuel sino por severos golpes y patadas. No había duda, al anciano lo habían asesinado y la única persona que estaba con él en ese momento era su hijo.

Luego el fiscal obtuvo el resultado de las entrevistas con los psicólogos. El objetivo era establecer si aquel tratamiento al que se había sometido en 2006 podría estar relacionado con la reacción iracunda que presuntamente había tenido contra su padre este martes pasado por la tarde. Saber básicamente si estaba consciente de lo que hacía. Pero el informe reveló que Manuel es una “persona que comprende, entiende, dirige, está lúcida y orientada en espacio y tiempo”. La decisión del fiscal fue ordenar la detención porque consideró que había riesgo de fuga.

Además, Guevara consideró otro detalle importante: el hecho de que Lorenzo tuvo la intención de armar una coartada. Llamó a su hermano y luego explicó que le había practicado maniobras de resucitación. Así, para la Justicia no hay dudas de que tenía consciencia de lo que habría ocasionado.

“Su antecedente de salud mental no es un atenuante porque los médicos dicen que está completamente lúcido. Es una persona muy violenta, lo que no quita que no entienda que es violento y que lo hace está mal. Es como la violencia de género. El violento es violento y si lo quiere hacer, lo hace”, señaló una fuente clave del caso.

Manuel González seguirá el proceso detenido. Para continuar con la investigación, se pidieron las pericias de rigor a Policía Científica para haber si se utilizaron otros elementos durante la golpiza, ya que en sus manos le encontraron lesiones compatibles con los golpes.

El fiscal ya le pidió al Juzgado de Garantías N°3 de San Isidro la detención formal del sospechoso: el delito que se le imputa es el de homicidio calificado por el vínculo, alevosía y ensañamiento. La pena podría ser de prisión perpetua.

Fuente Infobae

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