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Las torturas que sufrió Renzo a manos de su padrastro antes de ser asesinado a golpes

Por el crimen del niño de Berazategui están detenidos su madre y su pareja, quienes se negaron a declarar. La autopsia al cuerpo descubrió lesiones de larga data.

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La autopsia practicada a Renzo Godoy, el nene de 4 años que presuntamente fue asesinado a golpes por su padrastro y su mamá en la zona de El Pato, en la localidad bonaerense de Berazategui, reveló que su cuerpo tenía lesiones de larga data. Sin embargo, el resultado forense no expresa todo el horror. Según la familia, durante más de un año el menor, aparentemente, fue sometido a una serie de torturas por parte de los ahora detenidos, que incluyeron castigos crueles y hasta trabajo esclavo.

Daniela Wilhelm, tía paterna de la víctima, reveló a Infobae que los maltratos que sufrió el pequeño Renzo comenzaron aproximadamente en octubre del año pasado, cuando Victoria Belén Godoy -madre de la víctima, presa e imputada por su muerte- se mudó con sus hijos a la casa de su nueva pareja, Luis Alberto Gallo, de 40 años, registrado como taxista en la AFIP, y también tras las rejas.

Daniela aseguró que “le fue imposible” a su familia rescatar a Renzo. Contó que su hermano, padre biológico del chico asesinado y de otras dos nenas que tuvo con Godoy, trató por todos los medios legales para hacerse con la custodia de los chicos. Radicó denuncias, se asesoró con un abogado y hasta intentó convencer a su ex para que, al menos, les permitiese verlos. Sin embargo, la madre, aseguró la tía del nene muerto, “se negó cada vez que pudo”.

Godoy es la titular de diversos beneficios sociales que percibe por sus hijos, entre ellos un plan para acceder a una garrafa.

Si bien nunca llegaron a observar golpes notorios en el niño o en alguno de los otros hermanos, la familia paterna siempre sospechó de que algo ocurría. Tanto Renzo como L., su hermanastro de 10 años y sus hermanas de O. y B., de 8 y 6 respectivamente, se mostraban callados, con la mirada triste y solo hablaban de que los hacían “mirar hacia el rincón” cada vez que se portaban mal.

Daniela y Gladys -la abuela paterna de los chicos- también intentaron convencer a Godoy de que les permitiera tener un contacto más asiduo. No hubo caso. La semana pasada, entonces, la realidad superó el temor de esa familia: Renzo fue asesinado.

La madre y el padrastro del chico lo ingresaron con golpes en la cabeza y el cuerpo a la sala de un centro médico de El Pato. Aseguraron que se había “golpeado con la bañera”, algo que los médicos y la fiscal Gabriela Mateos no creyeron. Así, ambos fueron arrestados. Luego, se negaron a declarar. Y ahora ella está presa en un penal provincial y él, en un calabozo de una comisaría.

Luego de que los restos del nene fueron sepultados, y ya con los sospechosos presos, Daniela pudo hablar con sus sobrinos. “Tras la muerte, aparecieron mamás de compañeros de Renzo que nos dijeron que lo vieron callado, triste y con un ojo morado los últimos días.Me pasaron fotos de cómo estaba y ahí lo pude ver. Estaba flaquito y completamente pelado. Lo raro es que siempre tuvo un pelo hermoso. Ahí le pregunté a las hermanas por el pelo, pero me dijeron que no. Me dijeron que Luis lo había rapado”, contó Daniela.

Semanas antes de la muerte, Gallo, aparentemente, le sumergió la cabeza a Renzo en una palangana llena de agua, lo puso a mirar de frente a una pared y lo cortó el pelo totalmente. El motivo, según lo que le contaron las hermanas, fue que el chico se “había portado mal”. A L., el mayor de los hijos, también le hizo lo mismo. Le cortó el pelo a ras de piel.

De lo que Daniela no tiene dudas es que Godoy fue cómplice. Según fuentes que conocen el caso, la fiscal Mateos, de la UFI N°3 de Quilmes, investiga si la madre fue sometida por Gallo y también fue víctima de violencia machista. Sin embargo, la tía de Renzo descree de esa versión y, para eso, contó que incluso antes de comenzar la relación con su actual pareja, Godoy habría sido verbalmente violenta con sus hijos en reiteradas oportunidades.

“Mi sobrina de ocho años me dijo: ‘Tía, mi mamá siempre lo prefirió a Luis antes que a nosotros’”, reveló Daniela. Además, contó que la menor de las nenas también le mostró una herida que le había ocasionado el propio Gallo. “Se levantó la pollerita y me mostró los muslos. Tenía marcas y me dijo que era un manguerazo. Me dijo que Luis siempre le pagaba con la manguera en las piernas cuando no terminada la comida. Es el mismísimo diablo”, continuó la tía.

La fiscal Mateos, por su parte,podrá convocar a una declaración en cámara Gesell a los hijos de Godoy para que repliquen estos testimonios y así tengan validez en el expediente.

Las presuntas torturas eran de todo tipo. En una oportunidad, según los testimonios a los que accedió Daniela, Gallo empujó a Renzo contra una pared y lo obligó a ponerse una botella entre de las piernas “para que no se parara como la hermana”. Además, los ahogaba a todos cada vez que él consideraba que se habían portado mal. “Todo con la complicidad de la mamá. Ella era la que le decía a Luis que los castigara. Se juntaron dos violentos”, agregó.

Esclavizados

En las escasas veces que sus familiares paternos vieron a Renzo durante los últimos 14 meses, el nene les comentaba que en su casa “no hacía nada” y que “sólo miraba para el rincón”. Cuando estaba en casa de su abuela Gladys, miraba televisión y cambiaba de canal impulsivamente. “Nos decía que allá no lo dejaban hacer nada”, comentó Daniela.

La última vez que Wilhelm vio a Renzo y al resto de sus sobrinos fue a fines de octubre pasado, cuando celebró el cumpleaños de una de las nenas. Sin embargo, no fue fácil convencerla a Godoy para que la dejara ver a los chicos.Le tuvo que insistir hasta que le escribió a las 21 que podía ir a verlos. Allí, junto a su madre, se dieron cuenta de que además de los maltratos que sospechaban, Gallo sometía a los pequeños a tareas domésticas arduas. En aquella oportunidad observó que L., el nene de 10, estaba transpirado y ardido por el sol en su cara, porque su padrastro lo había puesto a trabajar en el techo de la casa.

“Los tenía como esclavos. Después supimos que hasta los ponía a picar piedras a los nenes para hacer el contrapiso”, remarcó. “Mi hermano estaba sacado porque quería recuperar a los chicos, a sus hijas. Lo frenábamos para que hiciera las cosas bien, con abogados, pero todos es muy lento. Nunca imaginamos que la madre había participado en todo esto, y permitiera todo esto”, señaló.

Wilhelm contó a este medio una escena cruel que ocurrió después de que Renzo murió. Gallo y Godoy llegaron a su casa y le dijeron a los otros chicos que a partir de ahora “no iba a haber más maltratos”. Dijeron que las cosas iban a cambiar, que iban a ser “una familia feliz”, que no iba a haber más “rincón” e incluso le dijeron al mayor que podía usar “el apellido del padrastro”.

Pero para los chicos no hubo consuelo alguno. El mayor de los hermanos le manifestó a su tía sentirse culpable de la muerte de Renzo. La explicación que dio es que el jueves 22 de diciembre pasado, día del crimen, tomó uno de los chocolates que Gallo mantenía escondidos. Cuando el padrastro se dio cuenta, entró en pánico: su primera reacción fue culpar a su hermanito. Fue a partir de ese episodio que se habría desatado la violenta paliza que acabó con la vida el menor.

“En la Navidad, después de abrir los regalos, de pronto se formó un silencio entre todos porque no estaba Renzo. Todos se pusieron a llorar”, concluyó Daniela. Los cuatro hermanos de Renzo, L., O., B. y una recién nacida, fruto de la relación de Gallo y Godoy, están al cuidado de la familia paterna. Fue la propia abuela Gladys quien se presentó para retirar el cuerpo de su nieto.

Fuente Infobae

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