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Lo condenaron por abuso sexual y un doble crimen y ahora tendrá salidas transitorias

El albañil Walter Olmos recién cumplió la mitad de la condena por haber matado a Marcela Basualdo y a Jorge Torres, un matrimonio a quien no quiso devolverles el dinero que le habían dado como adelanto para la construcción de una vivienda que nunca hizo.

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Marcela Basualdo (28) y Jorge Torres (36), una pareja de recién casados, fueron asesinados a sangre fría por un albañil que les prometió construirles una casa y no cumplió. A 18 años del crimen, las familias de las víctimas siguen sin encontrar una verdadera justicia, ya que el autor del salvaje hecho fue beneficiado con salidas transitorias, a pesar de haber cumplido recién la mitad de la condena.

Los cuerpos del matrimonio fueron encontrados enterrados en la llamada “selva marginal” de la ciudad de Ensenada en diciembre del 2004. Tres años después, Walter Olmos, un maestro mayor de obra, fue sentenciado a la pena de 24 años de prisión acusado por el doble homicidio. En 2018, al implicado se le sumó una nueva acusación, ya que se descubrió que Marcela, antes de ser asesinada, también fue violada y enterrada aún con vida. Con este nuevo juicio, se decidió que Olmos tiene que cumplir 35 años encerrado.

Luis Basualdo, padre de Marcela, inició un nuevo plan de lucha,para poder encontrar un mínimo de paz para Jorge y Marcela, que soñaban una vida juntos. Después de enterarse de que Nicolás Villafañe, el juez de Ejecución Penal de La Plata, benefició al acusado de matar y violar a su hija, le preocupa encontrarlo en la calle y, mucho peor, teme que pueda volver a cometer otro crimen.

“Lo único que quiero es que la Justicia cumpla con lo que dice el Código Penal. Yo ya perdí lo que más quería, a mi hija, y no voy a dejar que un señor se le ría a la gente en la cara. No quiero que haya más Marcelas. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, expresó en diálogo con TN.

Walter Olmos recibió dos condenas: 24 años de prisión por el doble crimen, y 11 años por el abuso sexual. (Foto: Gentileza Diario El Día)
Walter Olmos recibió dos condenas: 24 años de prisión por el doble crimen, y 11 años por el abuso sexual. (Foto: Gentileza Diario El Día)

Como argumento para el fallo, el magistrado se basó en los informes expedidos por el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), que indican una buena conducta. Además, otro de los puntos que valoró fue que cuenta con dos títulos universitarios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.

Del sueño de la casa propia, al peor final

La historia de terror para esta pareja comenzó en 2003. La mujer de 28 años trabajaba en una reconocida casa de artículos de peluquería, donde juntaba peso a peso para construir una casa y el hombre era preceptor de un instituto de Menores de la provincia de Buenos Aires. Mientras juntaban dinero para levantar su hogar, el matrimonio vivía en un departamento que el padre de Marcela tenía en el límite entre Berisso y La Plata.

Con el correr de los meses, la pareja logró reunir un colchón suficiente de plata para comenzar a edificar. Fue así que tomaron el diario, revisaron la sección de clasificados, donde encontraron el aviso de una empresa que decía llamarse Construcciones Patagonia. Cuando llamaron al número que figuraba los atendió un supuesto arquitecto identificado como Walter Olmos, quien les vendió el sueños de sus vidas. Ellos aceptaron.

Marcela Basualdo y Jorge Torres fueron asesinados en diciembre del 2004. (Foto: Facebook)
Marcela Basualdo y Jorge Torres fueron asesinados en diciembre del 2004.

“Marce, fijate que puede ser una estafa. Hay que tener cuidado con eso”, le dijo Luis, desconfiando de que la empresa sea verdadera y no una “truchada”, pero ella estaba confiada. Un día, en su primer aniversario de casados, decidieron ir al cine a celebrar su amor. En la puerta del complejo, sobre Avenida 7, una promotora les entregó un panfleto que decía “tené tu casa propia” y la inscripción de la misma constructora con la que habían hablado días atrás. “Viste, pa. La empresa existe”, le dijo Marcela a su padre. Después de ese día, cerraron el trato.

En la primera reunión con Olmos, le mostraron cómo querían hacer su casa y le entregaron un dinero a modo de anticipo, un total de $4.300. Sin embargo, después ellos descubrieron que el arquitecto no era tal, sino que se trataba de un maestro mayor de obra. No había problema, la idea era que la casa se haga como sea.

La obra jamás comenzó. De excusa en excusa, Olmos iba dilatando el trabajo de albañilería. Marcela llamó miles de veces a Olmos, hasta que finalmente les dijo que no podía seguir con la obra, que les iba a devolver la plata que les debía. Pero como no tenía “un mango”, aseguró que les entregaría órdenes de compra de un corralón.

El viernes 3 de diciembre, la mujer recibió un llamado. Cuando atendió, era la voz de Olmos que le pedía por favor que vaya a su casa, ubicada en el barrio Villa del Plata de Ensenada, donde le iba a dar los cupones prometidos. A las 20.30 de ese día, la pareja se subió a su auto, un Renault 12 de color rojo, y fueron a encontrarse albañil.

Cuando se hizo la medianoche, el padre de Marcela comenzó a preocuparse al ver que su hija y yerno no regresaban a su casa. A la mañana siguiente, Luis radicó una denuncia por “averiguación de paradero”. Basualdo sabía que ambos habían ido a reunirse con el constructor, y ese dato fue lo primero que les mencionó a los efectivos que tomaron su declaración. Pronto los estaban buscando 100 policías y dos helicópteros, desde La Balandra, en Berisso, hasta Hudson.

Un patrullero y algunos oficiales de Policía fueron hasta la casa de Olmos, que aseguró que Marcela y Jorge habían estado con él, pero que estaban acompañados por dos hombres: su abogado y un primo. También dijo haberles pagado la deuda en efectivo y mostró un recibo con una firma que simulaba ser la de la mujer. “Nunca había dicho que iba a pagar esa deuda en efectivo, sino que iba a darle órdenes de compra”, recordó Basualdo.

Con el correr de las horas, las sospechas de la familia de las víctimas comenzaron a ser más preocupantes. Al final de ese día, el Renault 12 del matrimonio fue encontrado abandonado en un barrio de La Plata, más precisamente en 36 entre 1 y 115. Con este hallazgo, las esperanzas de encontrarlos con vida era casi nula.

Finalmente, a tres días de la desaparición, a la vera del Camino Negro, zona más conocida como “selva marginal” de Punta Lara, la Policía halló los cuerpos de Marcela y Jorge semienterrados. Él presentaba un golpe en la cabeza. Ella tenía lesiones en su rostro, una bolsa de nylon en la cabeza y el cuello atado con una piola de albañilería.

Camino Negro, Punta Lara, la zona del hallazgo de los cuerpos. (Foto: Gentileza Primera Página)
Camino Negro, Punta Lara, la zona del hallazgo de los cuerpos. (Foto: Gentileza Primera Página)

Según informaron los peritos, los cadáveres habían sido tapados con arena y luego con un poco de tierra del lugar. Además, había rastros de hojas de un eucalipto. Al perito de la Policía Científica le resultó llamativo, ya que no vio ningún árbol de ese tipo en la zona. Para entonces, Olmos insistió que la pareja había cobrado el dinero y se habían marchado, jurando ser inocente.

Un allanamiento en la casa del acusado daría la primera pista. En el interior de la vivienda no hallaron nada, pero sí encontraron una lapicera y un llavero que les pertenecía a Marcela. Estaban tirados en el terreno lindero. “Se lo regalé yo”, declaró la hermana de la joven asesinada en su momento. Pero la fiscalía encontró después más pruebas, ya que una huella encontrada cerca del lugar del hallazgo de los cuerpos correspondía con uno de los neumáticos de la camioneta de Olmos.

La pista que faltaba la aportó un biólogo de la Policía Científica. Los peritos encontraron arena de la construcción que estaba haciendo Olmos en otra casa. También encontraron “coquitos” y hojas de eucalipto mezclados en la arena con la que taparon los cuerpos. Esas hojas tenían un parásito que afectan algunos árboles de este tipo. Después de estudios exhaustivos, las pesquisas corroboraron que el único árbol que estaba afectado con ese parásito era el que estaba por secar a un viejo eucalipto ubicado en un terreno cercano a la casa del maestro mayor de obras. Bingo.

Por el doble crimen, Olmos fue condenado a 24 años de prisión en el 2007, acusado de ser el autor de uno de los crímenes más violentos e inexplicables de los últimos años en la región. Varios años después, el acusado volvió al banquillo de los acusados para recibir otra pena de 11 años, lo que suma una condena de 35 años de prisión. Esto fue porque descubrieron que, antes de ser asesinada, Marcela fue abusada sexualmente con acceso carnal.

“Es un psicópata”

Luis Basualdo debe enfrentar un nuevo proceso de angustia y dolor a causa de una reciente resolución de un juez de La Plata, que cree que Olmos tiene derecho a salir 6 horas por mes para ver a sus familiares. “Este tipo es un psicópata y un violador. Él no puede estar en la calle”, expresó.

Luis Basualdo, papá de Marcela, aún sigue pidiendo justicia por el asesinato y violación de su hija. (Foto: Diario El Día)
Luis Basualdo, papá de Marcela, aún sigue pidiendo justicia por el asesinato y violación de su hija. (Foto: Diario El Día)

Desde el año en el que recibió la condena, el acusado pasó primero por la cárcel de Magdalena, para luego ser alojado en la Unidad 9, en el pabellón de Evangelios, donde tenía permitido salir para jugar al rugby con sus compañeros reclusos. Después de un pedido de Basualdo, se le denegó ese beneficio. Sin embargo, el pasado 12 de diciembre, Nicolás Villafañe, titular del Juzgado de Ejecución Penal N° 1, dio lugar a un recurso de apelación presentado por el abogado Damián Barbosa.

“Se dispone ordenar al Servicio Penitenciario Bonaerense a cumplir, en el plazo de 48 horas, con la demanda emitida el 10/11/2022, por la cual se otorgará al condenado el cambio de régimen abierto con alojamiento en la Unidad 26 y salidas transitorias por el plazo de 6 horas mensuales bajo tutor responsable y monitoreo electrónico”, reza la resolución.

Según Basualdo, esto lo resolvió sin el consentimiento de la familia. “Nunca nos citó para informarnos o consultarnos. Me sorprendió lo que hizo. Nosotros ya habíamos tenido tanto en la Cámara, como con el juez, una audiencia en abril pasado en donde se decidió que no iba a otorgarle este beneficio de ninguna forma. El juez está violando la Ley de Víctimas, que dice que tiene que consultar al particular damnificado sobre este tipo de casos”, sostuvo.

Incluso, el acusado iba a ser trasladado a una cárcel de máxima seguridad, pero Villafañe hizo todo lo contrario y lo autorizó a vivir en una de las casas que el penal N° 26 de Lisandro Olmos tiene en su terreno ubicado en calle 197 e/ 47 y 48.

Bausaldo contó que ya presentaron escritos ante la Fiscalía General, ante la Cámara y también en el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad bonaerense. Además, pedirá la destitución del juez implicado, y asegura que tiene antecedentes que lo comprometen aún más con su decisión.

“Todo aquel que viola o abusa no puede salir de prisión hasta 6 meses antes de su cumplimiento efectivo de la pena. Esta semana haré una presentación ante el Poder Judicial diciendo todas las inconductas del juez”, expresó.

Antecedentes

El juez José Nicolás Villafañe está apuntado como el funcionario de la “puerta giratoria”. En 2017, le otorgó la libertad condicional a José Edgardo Echegaray, alias “Pepito”, responsable de matar a Abril Bogado, una nena de 12 años, de un tiro en la cabeza durante una entradera en La Plata durante una de sus salidas de intramuros.

Según pudo saber TN, en el año 2012 el juez de Ejecución Penal también le dio salidas transitorias a Ezequiel Gastón Suárez Pilar Caballero, quien estaba detenido en el penal de Magdalena acusado de robo agravado. No pasó mucho tiempo hasta que el detenido, en una de esas oportunidades, mató a una mujer y violó a su hija.

Una de las marchas por el pedido de destitución del juez Nicolás Villafañe. (Foto: Gentileza Diario HOY)
Una de las marchas por el pedido de destitución del juez Nicolás Villafañe. (Foto: Gentileza Diario HOY)

Suárez Pilar Caballero ingresó durante una de sus salidas transitorias a una vivienda situada en Mitre al 600 de Alejandro Korn, en la zona sur del conurbano, donde vivía una mujer de 42 años, con su hija de 13. Tras discutir con la primera, según trascendió en aquel momento por una deuda delictiva, la terminó acuchillando y luego violando a la menor frente al cadáver de su madre.

El tercer hecho que involucra al juez Villafañe tuvo muchísima más repercusión mediática y ocurrió el mismo año. Fue conocido como “La masacre de Hudson”. El magistrado, a pesar de que una fiscal le había advertido entonces que no estaban dadas las condiciones, le otorgó el beneficio a Diego Perotti, quien estaba preso desde hacía ocho años por robo calificado. El convicto que violó dos veces el régimen de salidas, terminó siendo el autor de un cuádruple crimen.

“No quiero que haya otras Marcelas”

Basualdo todavía no puede entender cómo un funcionario judicial siga beneficiando por “buena conducta” a personas que asesinaron y violaron. Por eso, pedirá la destitución del juez y que el Juzgado dé marcha atrás con esta resolución.

“Con todos estos antecedentes me voy a presentar para pedir en todos los lugares donde sea posible. No puede seguir en sus funciones. Es tal la gravedad que está cometiendo este juez, que no puedo entender cómo un letrado tan importante cometa estos errores”, expresó Basualdo en diálogo con TN.

No quiero que haya otras Marcelas, otras Abril Bogado, otras víctimas. Este tipo es un psicópata y violador. Dejarlo salir las veces que quiera, es un error grave”.

Fuente TN

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