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Los padres del doble femicida de Monte Quemado no aparecen y temen por sus vidas

Las autoridades buscan a los padres de Jorge Vidal Fecha y temen que también estén muertos víctima de un ataque del doble femicida.

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A sólo once días del inicio del año, ya se registraron quince mujeres asesinadas en todo el país. Los dos últimos femicidios sucedieron en el barrio El Porvenir, en Monte Quemado, en Santiago del Estero.

La Unidad Fiscal a cargo del Dr. Santiago Bridoux trabajaba contrarreloj junto con los detectives de la División Homicidios y Delitos Complejos Banda y Criminalística, para recrear y establecer cómo y por qué Jorge Vidal Fecha asesinó a tiros a su expareja y a su exsuegra, en horas del mediodía de ayer.

Los brutales ataques se registraron pasadas las 12.30, según consta en los registros de la policía. Todo comenzó cuando Yésica Palmas (23), se encontraba a tres cuadras de su casa conversando con una vecina. Tenía a su bebé en brazos y fue abordada por su expareja.

Allí el asesino -jornalero, de 29 años, seguidor de San La Muerte- al ver a la joven, con su hijo de dos años en brazos, se acercó, las saludó a ambas y si bien no se pudo precisar hasta el momento el porqué, se generó una discusión. La vecina decidió ingresar a su casa para dejar a la expareja que hablara a solas.

La amiga de Yésica entró a la casa, pero antes de cruzar el umbral de la puerta escuchó el estampido. Al darse vuelta vio a la víctima caer ensangrentada al suelo, con su hijo en los brazos, mientras su ex pareja huía con premura en la moto que había llegado.

Mientras los vecinos, la policía y una ambulancia llegaban para asistir a la joven madre, Fecha se alejó tres cuadras con su moto y se detuvo en la casa de sus ex suegros. Según los testigos, descendió del rodado, golpeó la puerta e ingresó hasta la cocina.

Allí encontró a su ex suegra, Felipa Antonia Correa -de 39 años- que estaba preparando el almuerzo. El sujeto -según presumen los investigadores- llamó por su nombre a su ex suegra y cuando ésta se dio vuelta le disparó en el pecho y huyó a pie.

Felipa fue auxiliada por uno de sus hijos que se encontraba con ella en la casa. Fue trasladada en ambulancia al Hospital Zonal, pero falleció antes de llegar.

Inmediatamente los investigadores y personal de la Comisaría 22 acudieron a los lugares de los asesinados, distantes 350 metros uno de otro.

Mientras las pesquisas blindaban la zona para preservar la evidencia que había en cada uno de los lugares, una comitiva salió tras los pasos del asesino. Fue ubicado deambulando con la escopeta calibre 16 entre sus manos, a pocos metros de la Comisaría.

Las hipótesis indican que aparentemente tras la masacre, se iba a entregar. Inmediatamente fue detenido y alojado en la mencionada comisaría, acusado de doble homicidio calificado agravado por la violencia de género.

El imputado podría ser indagado hoy por el fiscal.

Buscan a los padres de Fecha, temen que también estén muertos

El representante del Ministerio Público supervisó el trabajo de los uniformados en los distintos escenarios donde sucedieron los hechos. Secuestraron el arma, las prendas de vestir de las víctimas y del homicida.

Además se incautó la motocicleta del asesino y buscan determinar el motivo por el cual Vidal Fecha dejó el rodado abandonado en el lugar, tras balear a su exsuegra.

Entre otros de los interrogantes que preocupa a los investigadores, existe uno que con premura tratan de develar y se trata del paradero de los padres de Fecha.

Según los testimonios, el asesino había regresado de la casa de sus padres antes de agredir a las mujeres. Además buscan establecer cómo sabía que la víctima no se encontraba en su casa y por qué fue directamente a la casa de la vecina de Yésica.

Si bien lo único cierto hasta ahora es que las dos mujeres fueron asesinadas por Fecha, las pesquisas sospechan que “algo” sucedió en la casa de sus padres y ello lo “motivó” a que asesinara a la madre de su hijo.

Para dar con el paradero del matrimonio, una comitiva encabezada por el Dr. Bridoux se trasladó hasta la zona rural donde viven. Pero a pesar de requisar todos los lugares y la zona montuosa aledaña, no pudieron ubicarlos.

Los investigadores sospechan que Fecha podría haberlos atacado y también acabó con la vida de ellos. Pero hasta el momento son meras suposiciones.

Rendía culto y seguía por Facebook a “San La Muerte”

Si bien será materia de los profesionales de la salud mental determinar el perfil psicológico del imputado, se supo que se trata de un jornalero que, tras su separación de la víctima, vivía con su padre en una zona rural distante unos 70 kilómetros de la ciudad de Monte Quemado.

No se conoce hasta el momento otro tipo de antecedentes penales que orienten sobre su carácter, pero las pesquisas presumen que es “violento y manipulador”.

Además, en sus redes sociales -adonde acostumbra a poner fotos con marcos de temáticas sociales- subía fotografías de su rostro y en algunas de ellas se lo puedo ver rodeado de una imagen de San La Muerte.

Según muestras su biografía en Facebook, visitaba y le gustaba páginas como: Maestro José Cadena Brujo Negro (organización sin fines de lucro); San La Muerte (educación); San La Muerte (oraciones de amor), entre otros sitios.

“Para las fiestas él la golpeó, pero ella no lo denunció”

La fiscalía determinó que hasta el momento del doble femicidio no existían antecedentes por violencia de género en contra del criminal, Jorge Vidal Fecha.

Los testimonios indicaron a los uniformados que la pareja estaba separada desde hace unos meses, ya que el vínculo era insostenible. Además informaron que entre el 25 de diciembre y el 1 de enero se produjo un grave episodio entre ambos.

“En una de las fiestas ellos habían peleado. Él la golpeó, pero ella por el bebé no lo quiso denunciar”, confió una fuente que trabajó en el lugar y se entrevistó con familiares directos de la víctima.

La pareja tenía en común un hijo de dos años, quien tras el ataque a Yésica fue rescatado por los vecinos en una crisis de llanto, salpicado por la sangre de su madre que mientras agonizaba lo protegía con sus brazos. Según informe del médico que examinó a la joven, presentaba una herida de bala a la altura de la axila.

Por la lesión y, porque los perdigones no se dispersaron por el aire, los uniformados sospechan que le disparó “casi apoyándole el arma en el cuerpo”.

Fuente El Liberal

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