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Mendoza: un preso condenado a perpetua fue encontrado muerto e investigan si se trató de un homicidio

El cuerpo de Matías Joel Albornoz fue hallado en el sector de duchas de la cárcel San Felipe, en la ciudad de Mendoza. Cumplía la pena máxima por el asesinato de una comerciante en 2016

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Matías Joel Albornoz, condenado a prisión perpetua por haber asesinado a una comerciante en 2016, fue encontrado muerto este sábado en el interior de la complejo penitenciario San Felipe, en la ciudad de Mendoza, donde cumplía la pena máxima. Se investiga si se trató de un suicidio de un homicidio producto de una discusión con otros presos.

El cuerpo de Albornoz fue hallado ahorcado en el sector de duchas de la cárcel. Según fuentes policiales, efectivos del servicio penitenciario local lo vieron esta mañana, cuando pasaron por el lugar alrededor de las 6. De inmediato, dieron aviso a las autoridades del establecimiento carcelario y a la fiscalía de jurisdicción, que dispuso las primeras actuaciones para determinar la causa del deceso.

Albornoz había sido condenado por un jurado popular que lo halló culpable del homicidio de Susana Elsa Torfe, más conocida como “Kita”, una comerciante de 63 años a la que asaltó en la despensa que poseía en su propia casa de la localidad de Tupungato. Recibió la sentencia en octubre del año pasado.

El crimen ocurrió el 8 de abril del 2016. Ese día, cerca de las 10.30, un grupo de delincuentes ingresó y atacó a Torfe en su despensa localizada en la calle Almirante Brown al 500. Le propinaron una feroz golpiza y la asfixiaron. Fue una vecina la que encontró el cuerpo de la víctima horas más tarde. Estaba debajo de un colchón y la mujer había sido amordazada. La casa, en tanto, estaba revuelta. Los delincuentes robaron la vivienda y el negocio y se escaparon.

Con el correr de los días se conoció que Torfe vivía sola en el lugar y no tenía hijos. También que el comercio era su único ingreso y que había sido asaltada tres veces con anterioridad, por lo que había decidido atender tras las rejas por las tardes y a la noche.

El hecho causó conmoción en Tupungato y los vecinos realizaron manifestaciones pidiendo justicia. Sin embargo, la investigación se tornó compleja y tardó en resolverse. Hubo varios sospechosos detenidos pero fueron liberados por falta de pruebas. Y cuando parecía que la causa iba a quedar impune, apareció una prueba que permitió identificar a Albornoz en la escena del asesinato.

La clave fue un guante encontrado en el interior de una mochila en donde mataron a la mujer. El cotejo de ADN arrojó que había sido usado por Albornoz, que fue detenido en 2019. Así, el sospechoso fue imputado por los delitos de homicidio criminis causa y robo agravado por ser en poblado y en banda, en grado de tentativa, calificación con pena única de perpetua.

La causa fue elevada a juicio seis años después del crimen. El fiscal Javier Pascua, en su momento jefe de la Fiscalía del Valle de Uco y actual fiscal de Delitos Económicos, remarcó que se trató de un hecho de “crueldad y cobardía” y que Albornoz se aprovechó de la edad de la víctima y de su condición de mujer para perpetrar el salvaje ataque. “La trataron como a un animal ¿Era necesaria esa barbarie?”, se preguntó Pascua durante su alegato.

La defensa intentó en vano argumentar que Albornoz no conocía Tupungato y que el condenado era “víctima de las malas investigaciones”. Pero finalmente los jueces del jurado popular lo declararon culpable el 7 de octubre del año pasado.

Fuente Infobae

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