Inicio Policiales Qué dijo uno de los acusados de la violación de Palermo que...

Qué dijo uno de los acusados de la violación de Palermo que declaró ante la Justicia

Ignacio Retondo, que también fue acusado por un presunto abuso cometido cuando tenía 14 años, fue el primero de los seis imputados en romper en silencio en su ampliación de declaración indagatoria realizada por Zoom

0

El jueves por la mañana, los acusados de la violación grupal cometida en Palermo a fines de febrero, fueron citados nuevamente a ampliar su declaración indagatoria luego de que se hallara semen en varias de las prendas que vestían durante el hecho, así como en la ropa y en el cuerpo de la víctima. También, un estudio toxicológico reveló la presencia de metanfetaminas -posiblemente éxtasis- en la sangre de la joven.

Tal como en su declaración original, se negaron a dar explicaciones, todos menos dos de ellos. Uno es Franco Lykan, el otro es Ignacio Retondo.

Retondo, oriundo de Vicente López, estudiante de relaciones internacionales de la UNSAM decidió hablar por Zoom desde la comisaría porteña donde se encuentra encerrado.

En un relato pormenorizado al que accedió Infobae, Retondo contó su versión de los hechos y qué ocurrió esa madrugada.

“Que el dicente es amigo de Franco Lykan y de Lautaro Ciongo” (dos de los acusados), comienza la transcripción. Afirmó luego que “se encontraron el día anterior al hecho todos ellos tipo seis de la tarde, en la casa de un amigo que vive en villa Adelina, adonde suelen ir, donde pintó quedarse a comer unos choripanes, hasta la noche. Después decidieron ir con Lykan y Lautaro a la casa de Lykan, ahí se cambió Lykan y luego fueron a su casa, aproximadamente a las 3 de la mañana. El dicente se cambio, le pidió quinientos pesos a su padre, él accedió y arrancaron para San Telmo, a Lo de Luca Prodan”, por la casa donde vivía el fallecido cantante de Sumo, convertida en centro cultural.

Luego, se dirigieron a Plaza Serrano, para beber vino, hacer una vaquita para comprar marihuana. Le convidaron cocaína. Tocaron la guitarra en la calle, pidieron monedas. Luego, se dirigieron a la discoteca donde conocieron a la víctima.

Retondo también narró, siempre según su versión, de qué manera conoció en la madrugada del hecho a la víctima y a los otros tres detenidos: Ángel Rámos, Alexis Cuzzoni y Thomas Domínguez. Lo que declaró difiere con respecto a lo que contó la joven de 20 años: “Estando en Plaza Serrano, el dicente quiso ir a un baño químico que está ahí. Fue y estaba ocupado. Se queda ahí esperando un rato, vuelve a tocar la puerta y nadie le contestaba. Hasta que abre la puerta y se encuentra con una chica semi desnuda. sentada, apoyada sobre la puerta del baño. Automáticamente el dicente cierra la puerta y cruza y va a buscar a dos chicas que estaban en la plaza para que le den auxilio porque el dicente no la quiso tocar. Estas chicas la sacan, la llevan a la plaza con ellas y esta chica no paraba de vomitar, se sentía muy mal.”. La chica a la que se refiere Retondo, sería la víctima de la posterior violación.

Luego, Retondo cuenta una secuencia por lo menos llamativa. Explica que, ante el estado de la joven descompuesta, llamaron a la policía y al SAME y se la llevaron en ambulancia. Luego, narra que siguió deambulando por la zona con sus dos amigos (Lykan y Ciongo) hasta que ella vuelve a aparecer con los otros tres que luego fueron detenidos.

“Estuvieron ahí un rato tocando y tomando cerveza, hasta que aparecen estos tres pibes con la piba. El dicente no los conocía, a ninguno, tampoco Likan y Ciongo. La chica se acerca le dice que le había gustado mucho una canción que estaba tocando, y nada, le habla sobre la canción y esa fue la única conversación que tuvo con la chica. Ella le preguntó si le parecía linda y le dijo que sí, porque no le iba a decir que le parecía fea, y nada más, eso fue lo único. Estuvieron ahí un rato más, y arrancaron a caminar en la dirección que habían venido, todos”.

Retondo luego relató, siempre en su versión de los hechos, qué ocurrió en el Volkswagen Gol, con los vecinos que comenzaban a confrontarlos:

“El dicente ve pasar a una mujer de vestido rojo con dos criaturas, y decide ver qué pasaba en el auto y ve a Ciongo con la chica besándose, ella le tocaba la cara, él la pierna y ahí les dijo el dicente que la corten, que había un montón de gente, que se fueran y ahí se vuelve a sentar adonde estaba, a esperar, le pregunta al de rastas si tenía el porro y le dice que lo tenía un amigo que estaba a la vuelta. Ahí el dicente se para, se va a la vuelta, vuelve, le da una pitada y ahí ve que el de rastas se fue para adonde estaba el que supuestamente estaba filmando y el dicente va detrás de él”, afirmó.

“Con respecto al acto sexual que observó, el dicente la vio a ella subirse arriba de él, moverse, estaba apoyada en la parte de arriba de la guantera, lo que sería el torpedo del auto, ponía caras, se veía eso. El dicente le dijo a Ciongo que no daba entrar al auto, los otros decían ‘mira cómo se mueve’, hablaban que querían sumarse, y no sabe por qué Ciongo se subió, no sabe qué le dio. A la chica la vio inclinarse hacia Ciongo, no sabe si hacia sus genitales o su boca, no lo vio, sólo la vio inclinarse. A preguntas sobre en qué condición la vio a la chica, dice que la primera vez que la vio, la vio bien, hablaba, no la vio tambalearse ni nada, fue el único contacto porque la segunda vez ya caminaba abrazada al chico con el que se subió al auto. Al principio iba caminando bien, charlaba, no la vio mal, como ser re pasada o algo así”.

Retondo y Lautaro Ciongo en sus últimas vacaciones.

El texto continúa ya con el momento en que empieza la pelea entre el grupo y los vecinos : “El pibe (por Dominguez, otro de los detenidos) le preguntó (a uno de los vecinos) si estaba filmando, el tipo le dice que no, el pibe le dice si le muestra y el tipo le dice que no y se para con una piedra en la mano. Ahí empieza como un enfrentamiento en el que se vuelven hacia el auto, ahí le pegan, en el ojo, en la cara, le empieza a sangrar la nariz y empieza a correr hacia un restaurante, se mete ahí. Ahí le prestan un hielo, el dicente tenía sangre en su remera, se va al baño, se limpia, sale y ve todo el enfrentamiento desde el restaurante y ahí, al rato viene un policía, lo va a buscar y lo lleva para el auto, le pregunto si estaba con los del auto, le dijo que sí, le puso las esposas y todo lo que paso después”.

Básicamente, Retondo aseguró que el encuentro fue consentido y que “se considera totalmente inocente”.

Fuente Infobae

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí