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Revés judicial para el acusado de abusar y apuñalar 43 veces a una compañera de colegio

Facundo Brítez (18) será trasladado al Servicio Penitenciario Provincial de San Luis hasta que finalice el juicio. Lo decidió el juez de Garantías que actúa en el caso, quien rechazó todos los pedidos de la defensa

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Facundo Brítez (18) fue detenido hace 10 días, acusado de abusar y apuñalar 43 veces a una compañera de escuela en la ciudad de San Luis. Tras una prórroga de ocho días solicitada por la defensa, este jueves el juez de Garantías N°2 de la Primera Circunscripción puntana, Ariel Parrillis, dictó la prisión preventiva para el agresor, quien quedó formalmente imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal, agravado por el daño causado a la salud en concurso real con tentativa de femicidio”, como había solicitado la Coordinadora de la Unidad de Gestión Fiscal, Virginia Palacios Gonella. Luego, se dispuso su traslado al Servicio Penitenciario Provincial.

Al escuchar las palabras del juez, Brítez no se inmutó. Según supo Infobae, el defensor Guillermo Sánchez Pagano planteó nulidades respecto a los cargos que realizó la fiscalía. Además, pidió una revisión de la causa basándose en la “salud psicológica y psiquiátrica” del detenido, y unas supuestas “alteraciones” que padece. También solicitó que fuera derivado a una unidad especial dentro del Servicio Penitenciario.

Este argumento fue el mismo que expuso la madre de Brítez el día que la Policía le allanó el domicilio. Durante la madrugada del martes 25 de octubre pasado, la mujer intentó justificar el comportamiento de su hijo alegando que tenía un retraso madurativo. Lo curioso fue que no pudo certificarlo con ningún documento.

“En todo momento su relato fue impreciso. Tampoco supo decir si el agresor estaba bajo tratamiento psicológico”, confió una fuente de la investigación.

Durante la audiencia, el juez Parrillis no hizo lugar a los planteos de la defensa y resolvió dictar la prisión preventiva, como había solicitado el fiscal de Instrucción N°3, Esteban Roche.

Según supo Infobae, el magistrado consideró que existía la posibilidad de un entorpecimiento de la investigación, ya el imputado y la víctima comparten el mismo círculo de amigos: son compañeros de colegio.

Paralelamente, tuvo en cuenta el juez “los condicionamientos psicológicos” que podría padecer la víctima y que podrían atentar contra su seguridad y posterior relato por “una sensación de temor, angustia y descreimiento de su palabra”.

Si bien la víctima fue dada de alta del Hospital Ramón Carrillo de San Luis, allegados a la causa explicaron que todavía no se le tomó declaración. Se le dará el tiempo que sea necesario para se sienta lo más cómoda posible para hablar.

El caso

Tras el episodio, el agresor fue detenido en su domicilio y trasladado a la Comisaría N°39

Todo comenzó el 24 de octubre pasado, cuando los dos jóvenes -que cursan el quinto año del secundario en el mismo colegio- quedaron en encontrarse en un descampado lindero al Barrio 131 viviendas, ubicado en la zona el Norte de la ciudad de San Luis.

El ataque ocurrió pasadas las 16. Fueron los gritos desesperados de la víctima los que alertaron a los vecinos. El agresor, en tanto, huyó del lugar. Así lo confirman los videos de una cámara de seguridad de una propiedad del barrio. Además, una testigo y vecina de la chica, declaró habérselo cruzado “de frente” cuando iba camino a su casa.

Según declaró, Brítez iba descalzo, sin remera, en pantalones cortos y con las ojotas abajo del brazo. Al ver que tenía restos de sangre en el cuerpo, la mujer le preguntó si le había pasado algo. “Vengo de matar a una amiga”, contestó y siguió corriendo.

Los médicos que evaluaron a la víctima constataron quefue abusada sexualmente y que presentaba 43 heridas punzocortantes propiciadas por un destornillador en la cabeza, la cara, el tórax, la espalda y en los miembros superiores e inferiores.

A partir de los datos aportados, los hallados luego por personal de la Comisaría Nº 39 en la escena del ataque y los dichos de, al menos, cuatro testigos presenciales, por la noche de ese díael juez Parrilliordenó el allanamiento de la casa del compañero de escuela de la víctima y su detención,lo cual se produjo a la medianoche en el barrio Cerro de la Cruz.

Una vez en el interior de la casa, los policías secuestraron prendas de vestir con sangre, algunas de ellas habían intentado ser incineradas. Para los investigadores, sería un indicio claro de que Brítez quiso eliminar evidencia. También se llevaron un teléfono celular y otros elementos de interés para la causa. No hallaron el destornillador.

Fuente Infobae

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