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Quién es Emanuel, el señor que hace filas en Tucumán

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Tucumán.- «Venía una señora y me decía: ‘¿Usted no me podrá sacar un acta de nacimiento?’. O un señor me pedía: ‘¿Usted podría sacarme un turno en el hospital?’ Así comienza la historia de este servidor», le dice Emanuel este miércoles al mediodía a eltucumano, medio apurado, medio a las corridas, con un puñado de volantes de una casa de comidas para repartir por las casas de Ciudadela que, vueltas de la vida, es el barrio que vio nacer hace 56 años a Emanuel, el señor que hace filas en Tucumán.

«Empecé a trabajar con 16 años en ENCOTEL (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos, anterior Correo Argentino). Luego era empleado de un correo privado, pero tenía que trabajar literalmente todo el día: a la mañana repartía las cartas hasta la tarde, rendía planilla, recibía las cartas del día siguiente, armaba las zonas para repartirlas y a la mañana de nuevo salía. No tenía tiempo para ver a la familia», relata Emanuel los primeros tiempos.

«Pero la injusticia más grande sentí cuando se me rompió la bici, tardé un día más en la repartición de las cartas y en el correo privado me dijeron que no volviera más. Entonces empecé con mis propios medios, de a poquito, justamente haciendo repartos de volantes para una casa de comidas. Y ahí uno de los muchachos, hace ya unos siete años atrás, me dijo que hacía filas en la Anses. Ahí se me prendió la lamparita: ‘Voy a empezar a hacer filas'».

Con 56 años, Emanuel reconoce: “Ya mi rendimiento físico no es el mismo, pese a que me vas a ver andar corriendo, a pie o en la bici. Ahora estoy a punto de hacer este reparto de volantes que te contaba en Ciudadela y tengo los horarios cambiados. Duermo poco. El viernes, por ejemplo, una señora necesitaba un turno en el Hospital Avellaneda y daban pocos números para ecografías. Entonces a la 1 de la madrugada ya estaba ahí para ser el primero. Llevé mi frazada, pero no podés dormir: pienso en la inseguridad que hay, en un balazo, en la vida y en las cosas que están pasando”.

Antes de la pandemia en el edificio de Anses de 25 de Mayo y Córdoba, a Emanuel era habitual verlo en esas filas que, a medida que avanzaba la madrugada, llegaban hasta la calle Mendoza. O hasta hace un tiempo en las sucursales del Banco Nación, pero eso va cambiando con el correr del tiempo y también la distancia que Emanuel lamenta remarcar con algunas personas que confunden su trabajo: «Yo no vendo lugares. Yo voy a hacer la fila para una sola persona para evitar todo tipo de problemas. Llevo la fotocopia de la persona que necesita el trámite, la Policía verifica el cambio de lugar, y me retiro tranquilo del lugar donde estaba haciendo la fila sin problemas».

Son largas las noches en vela que pasa Emanuel mientras hace filas en Tucumán. Lo sabe desde que entró a un cyber para imprimir su carta de presentación que dice: «Emanuel Servicios: hago filas. Entregas de oficios. Turnos médicos. Maternidad. Actas a domicilio. Bancos. Distribución de folletos. Trámites en general. 3813159103. Dios te Bendiga, Tucumán». Es el cartel pegado a un canasto de plástico fijo en la parte trasera de su bicicleta y es la imagen que acompaña a este muchacho de bluyín con rulos grises bajo el sol de las calles tucumanas, una imagen que viralizó Milagros Lazarte en Facebook con una frase tan sencilla como contundente: «Por favor! Difundamos para que el señor Emanuel tenga mucho trabajo». Una imagen que ya se viralizó y en un día lleva más de 8 mil compartidas y cientos de mensajes a Emanuel.

«Estoy al tanto de la foto. Y la verdad es que desde ayer no paro de recibir mensajes de cariño, muchas palabras de afecto y, sobre todo, trámites para hacer. La verdad es que me supera lo que me está pasando. Ayer me emocioné por la cantidad de gente que me ha saludado y ya me imagino después de esta nota. Pese a que tengo los horarios cambiados, que tomo vitaminas, energizantes, el agotamiento se siente, pero es el cariño de la gente el que te ayuda. ¿Sabés lo que es estar en una fila y que pase la cafetera y te invite un cortado? ¿O que un cliente del Banco Macro en la Maipú me haya invitado a desayunar al Paso español?».

«Tantos mensajes llenos de afecto me reconfortan: antes, en el correo siempre he sido una cosa, nunca he sido una persona. Nunca se ponen en el lugar del obrero, piensan en ellos, en ellos y en ellos. Y yo me siento un servidor simplemente que soluciona problemas de un comprovinciano, de un tucumano. Me siento útil para la sociedad, me siento útil para una madre que no puede pasar la noche afuera del un hospital, para un abuelo que no puede estar a la intemperie en la vereda de un banco a la madrugada», se emociona Emanuel.

«Hay un mal que habita en la sociedad y es la codicia. Yo elijo moverme siempre en el servicio: aquí nadie es más grande que otro, por más dinero que tengas, nadie va a ser más que nadie nunca. Yo no quiero una casa para mi sino un lugar para los chicos que están en la calle. Sueño con eso. Empezar con el desayuno un sábado a la mañana cuando descanso ya es un comienzo. Es un sueño que le comento a los clientes mientras hago las filas y muchos me apoyan y solamente me piden que les avise. Son cossa que hasta los 30 no sentía: me sentía vacío, hueco. Y pese a que desde mis 7 años ya estaba en la iglesia católica, a mis 33 llegué a conocer la verdad y ahora estoy en el ministerio VER (Visión Evangelística de Redención) al frente del Supermercado Vea de la Avenida Sarmiento al 700».

«Yo también le pido al Señor por un trabajo que aunque sea por la noche, no sea a la intemperie, pero aquí la prioridad son los chicos tucumanos: yo ya estoy trabajando en el barrio Autopista Sur y las cosas que logro juntar, las dono. Soy una persona correcta y todo se lo entrega, nada se vende: calzados, leche. Después de todo, entre tantas cosas malas que pasan, creo que es una manera de ayudar al otro: nada de lo material nos vamos a llevar con nosotros cuando partamos, solo saber que uno ha ayudado en todas sus formas y eso, varón, eso no se compara con nada».

Quienes deseen comunicarse con el señor Emanuel pueden hacerlo al 3813159103

Fuente: El tucumano

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