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“Se la querían sacar de encima”: el martirio que vivió una anciana con coronavirus

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Tucumán.- Todavía no hay una explicación para el tortuoso periplo que sufrió ayer por la noche Olga Vilatta. La anciana de 87 años, con fractura de cadera y diagnóstico positivo de coronavirus, estuvo de un lado para otro arriba de una ambulancia porque se negaron a dejarla internada. “El sanatorio Luz Médica hizo abandono de persona, ellos tenían que aislarla ahí mismo. La han sacado desnuda como un perro a la calle, se la querían sacar de encima”, denuncia su hija Silvia Amado qué vivió la incertidumbre de no saber dónde habían llevado a su madre.

De Luz Médica al centro de aislamiento que funciona en la escuela ENET 5, de ahí al hospital de Bella Vista y de nuevo al sanatorio donde no quisieron dejarla internada. Lo que vivieron Olga y sus hijas anoche fue un calvario. Según relata Silvia Amado, todo empezó el 8 de agosto pasado cuando a su madre la trasladan del hogar de ancianos en Banda del Río Salí donde vive hasta el hospital Centro de Salud por una fractura de cadera y un cuadro de fiebre. Ahí le realizaron un primer hisopado con resultado negativo y decidieron derivarla el 13 de agosto al sanatorio Luz Médica que es el que le correspondía por ser afiliada a la obra social PAMI. En el sanatorio, finalmente, no fue operada de la quebradura que había sufrido: “Estaba muy anémica y muy debilitada y lograron compensarla, pero los clavos que habían mandado desde PAMI no eran los que ella necesitaba, por eso el médico decidió no operarla dada su edad y el riesgo. Por suerte, había superado bien lo de la cadera y ayer ya estaba para ser dada de alta”.

Las dificultades empezaron ayer al mediodía cuando una doctora del sanatorio se comunicó con ella para informarle que Olga estaba lista para ser dada de alta por la fractura en la cadera, pero había un problema: el último hisopado que le habían realizado ahí era positivo de coronavirus, aunque se encontraba asintomática. Sin embargo, habían determinado no dejarla internada y le sugirieron a su hija que cumpla con el aislamiento en su casa. “Yo soy paciente de riesgo y no la puedo tener en mi casa. Tengo 63 años y problemas de columna, no es un capricho que no esté con nosotros”, explica Silvia. Ante eso, la respuesta que le dieron fue: “Ya vamos a resolver qué hacemos”.

Cuando se comunicaron de nuevo a las 20 de ayer, desde el sanatorio, les informaron que Olga había sido trasladada al centro de aislamiento para pacientes Covid-19 positivos que funciona en la escuela ENET 5. Según cuenta Silvia, desde el centro de aislamiento le dijeron que ya la enviaban de nuevo a Luz Médica que era la institución que tiene convenio con PAMI. Cuando Silvia y su hermana María Laura fueron hasta el sanatorio, su madre aún no estaba ahí y tuvieron que esperar hasta la medianoche a la ambulancia que, nadie se explica por qué, venía con la paciente desde el hospital de Bella Vista. Una vez ahí, no quisieron dejarla internada: “No sabe en las condiciones que me la mandaron, estaba desnuda y tapada con una sábana. No salió nadie del sanatorio a atendernos y el portero nos dijo que ahí no la podían recibir. A nosotros no nos dejaban no acercarnos hasta donde estaba ella, por suerte el chofer de la ambulancia se portó muy bien y dejó la ambulancia andando en la calle para que no se quede sin calefacción y mi mamá no sufra frio. Estuvo muchas horas ahí”.

“Mi mamá no tiene ni síntomas y era una angustia tremenda ver que estaba sola y que la lleven de acá para allá y nosotros no nos podíamos acercar. No sé con cuánta gente hablamos y nadie nos atendía, hasta que finalmente la gente de la defensoría del pueblo nos dio una solución”, comenta la mujer todavía indignada por lo que le tocó vivir a su madre. Cerca de las seis de la mañana recién la llevaron nuevamente al centro de aislamiento de la ENET 5 y esta mañana de nuevo al sanatorio donde finalmente la recibieron.

Después del martirio que tuvo que sufrir Olga en su deambular, la preocupación de Silvia ahora es el trato que su madre pueda llegar a recibir en la institución dada la situación. “Estamos agotadísimas con todo esto. Tememos por el tratamiento que se le va a dar ahí, uno no sabe, después de lo que pasó… Si no fuera por la gente de la defensoría, ella seguiría en la ENET o no sé dónde. Esto no lo hago para quejarme, sino por el bien de toda la población”, explica la mujer que analiza por estas horas iniciar acciones legales por abandono de persona contra la institución.

Fuente: El tucumano

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