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Cómo detectar alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Además, en esta nota una especialista explica que se debe hacer luego de confirmarlo.

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La especialista en Alergia e Inmunología del hospital Nicolás Avellaneda, Silvina Heluani, explica qué son estas reacciones que pueden aparecer desde lactantes y prolongarse durante la vida adulta. Fundamental, la detección precoz.

Las alergias son reacciones anormales, en este caso a los alimentos, comienza explicando la profesional. El sistema inmunológico responde de forma errónea a un alimento como si fuera algo malo, y ahí se generan las distintas reacciones que determinan los síntomas que pueden aparecer.

En niños o lactantes, la más frecuente es la alergia a la proteína de la leche de vaca. Tiene una prevalencia del seis por ciento en menores de tres años. Y lo que es preocupante es el permanente aumento de esta prevalencia. Existen asimismo dos tipos de alergia a la proteína de la leche de vaca: la mediada por Ig y la no mediada por Ig. La más frecuente en más del 90 por ciento de los casos, corresponde a la segunda”, sostiene Heluani.

Y continúa: “En este caso, los síntomas los podemos encontrar en los primeros días o semanas de vida. Generalmente son lactantes que presentan cólicos, irritabilidad, reflujo gastroesofágico, vómitos luego de que se alimentan. Podemos observar que se arquean o se tiran hacia atrás mientras toman el pecho o la mamadera, y lo más característico es la aparición de cordones de moco o hilos de sangre en la materia fecal”.

Por esto, si un bebé presenta estos síntomas, es muy importante que la madre, padre o tutor, consulte con el pediatra y alergista para llegar a un diagnóstico precoz. Se debe iniciar el tratamiento lo antes posible, advierte la médica, ya que cuanto más precoz sea, tiene una mejor evolución y pronóstico el paciente.

Cómo detectarlo

“En cuanto al diagnóstico, en el caso de la alergia a la proteína de la leche de vaca no mediada por Ig, no hay exámenes de laboratorio que podamos realizar. Por lo tanto, el diagnóstico es clínico. Se hace con los síntomas del paciente, el interrogatorio y se necesita una prueba donde al paciente se le excluye de su dieta la proteína de la leche de vaca y se observa cómo reacciona; puntualmente si mejoran los síntomas. Luego se vuelve a introducir esa proteína y se ve si los síntomas reaparecen. Esa es la forma de hacer un diagnóstico”, detalla.

Por su parte, el tratamiento se basa en eliminar de la dieta la proteína de la leche de vaca. Si son bebés o lactantes que están alimentados exclusivamente con lactancia materna, la dieta la hará la madre. La mamá realiza una dieta en la que se excluye la proteína de la leche de vaca.

En el caso de bebés alimentados con fórmulas, se les indica una fórmula especial como tratamiento. Luego cuando este bebe incorpore la alimentación complementaria, va a hacer una dieta como la de su mamá.

Nuevos conceptos útiles

“Es muy importante en el caso de la mamá que aprenda a leer las etiquetas de los alimentos para poder hacer la dieta en forma correcta. En éstas se pueden observar si el alimento posee leche o no, o si puede contener grasas de leche, y esos productos no deben ser consumidos. También, es esencial evitar la contaminación cruzada, es decir, donde se cocinó algo con lácteos, no puede colocarse el alimento que va a comer el paciente alérgico ya que puede quedar contaminado”, comenta la especialista.

Además, hay que tener en cuenta que tanto medicamentos como vacunas pueden tener alérgenos, ya sea del huevo o la leche. Entonces en pacientes alérgicos, hay que comentar previamente al médico sobre la alergia para tenerlo en cuenta a la hora de hacer la indicación.

“En cuanto al pronóstico, en general son pacientes que evolucionan bien, hacen la dieta durante un año y más del 80 por ciento al año de vida genera tolerancia y supera esta alergia. Después empiezan una alimentación completa y normal. Entonces hay que tratar de identificar los síntomas y ante la sospecha, concurrir al pediatra o al alergista. Sobre todo, siempre priorizar la lactancia materna, no suspenderla; hay que tratar de mantenerla lo más que se pueda. Al hospital Avellaneda pueden acudir a los consultorios de Alergia y Gastroenterología Pediátrica, para realizar una consulta oportuna”, finaliza.

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