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“La experiencia adquirida en la Armada Argentina no podría obtenerla en otro ámbito”

El Cabo Principal Gabriel Alejandro Cruz, está destinado en el patrullero oceánico ARA “Piedrabuena”. Relata su experiencia naval de más de 13 años en la Fuerza y su última comisión a Concarneau (Francia), a buscar al patrullero para incorporarlo a la Flota de Mar argentina.

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Gabriel Alejandro Cruz nació en Libertador General San Martín en Jujuy, y a los 4 años por razones laborales de sus padres se mudaron a San Miguel de Tucumán, donde transitó su niñez y adolescencia.

Realizó la primaria en la Escuela Presidente Julio Argentino Roca y el secundario en el Instituto John Kennedy, establecimientos que le dejaron grandes amistades, que aún conserva a pesar de la distancia.

Finalizado el secundario decidió estudiar Medicina, pero le resultó difícil el ingreso a la carrera y desistió de continuar. Una charla que mantuvo con un tío, que formaba parte de las filas de la Armada, le hizo pensar en la posibilidad de ingresar a la Institución y estudiar algo relacionado a la salud.

“Mi tío me comentó que podía estudiar enfermería y capacitarme durante la carrera militar. Fue así como tomé la decisión de ingresar, buscar mi independencia y ayudar a mi familia”, recordó Gabriel Cruz desde la sala de enfermería del patrullero ARA “Piedrabuena”, donde hoy se encuentra destinado.

“Llegué a la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA) en el 2008 con 18 años y tuve la suerte de que me asignaran la especialidad Enfermería”, recuerda aún con mucha emoción. “Fueron 2 años y medio de estudio en la ESSA; al principio fue un cambio rotundo porque no tenía conocimientos previos de adiestramiento y nunca me había alejado de mi familia”, relató.

Sin embargo, admite que la especialidad no le costó mucho porque su mamá es enfermera y siempre estuvo relacionado con el ambiente hospitalario. Lo que más le gustó de la ESSA fueron las prácticas constantes que realizó desde el inicio de su carrera.

Primeros pasos en la Sanidad Naval

El Cabo Cruz egresó como Enfermero en agosto del 2010 y su primer destino fue el Hospital Naval Puerto Belgrano (HNPB), al sur de la provincia de Buenos Aires. “Empecé en la sala del Pabellón VIII y tuve el agrado de trabajar con dos compañeros con quienes hicimos el curso. Durante esos cuatro años, puse mi mayor esfuerzo en aprender todo lo que me enseñaban.”.

En 2014 lo trasladaron al transporte ARA “Bahía San Blas” donde tuvo la oportunidad de participar de un ejercicio naval en Brasil, el Fraterno. Luego le asignaron la sanidad del Comando de la Flota de Mar; allí  permaneció por dos años para luego regresar al HNPB, a la Guardia Médica.

“Desde mi egreso estuve durante 10 años en destinos de Puerto Belgrano hasta que me tocó en el 2019 el traslado a la Base Naval Mar del Plata para integrar la dotación que iba a buscar al nuevo patrullero de la Armada”.

En sus planes estaba realizar el curso de ascenso a Cabo Principal, lo que implicaba quedarse un año más en Puerto Belgrano cerca de sus hijos. “Me salió el curso, pero lo suspendieron por la comisión a Francia, algo que no podía creer”, recordó con alegría.

En el hospital adquirió gran parte de su experiencia. “Me sirvieron mucho las rotaciones por los servicios, donde aprendí sobre cirugía general, traumatología y clínica médica. Adquirí experiencia de manejo de pacientes geriátricos, estuve en la sala de ginecología y la sala de parto”.

“También fui convocado para asistir a incorporaciones durante varios PSPs [Períodos Selectivos Preliminares], para la Base de Infantería de Marina Baterías y la Escuela de Suboficiales de la Armada”, amplió.

Su capacitación como Enfermero Hiperbárico la realizó en el 2018; fueron 4 meses intensivos en la Base Naval Mar del Plata. “Hicimos la parte de buceo en tanques, armado de botellones, buceos diurnos y nocturnos, en dársenas, y el último mes fue todo sobre medicina subacua. Una linda experiencia; me gusta el buceo y el trabajo en la cámara hiperbárica”, destacó.

Las cámaras están destinadas al tratamiento para enfermedades de buceo y otras patologías. “El uso de las cámaras beneficia mucho al paciente porque al someterse a presión respirando oxígeno puro, éste ayuda a llegar bien a todas las extremidades y lesiones corporales; regenera heridas y consolida fracturas”, explicó el profesional.

Durante el 2020, mientras Gabriel se encontraba en comisión en la División Patrullado Marítimo a la espera de viajar a Francia, lo enviaron por 4 meses al Hospital Naval Buenos Aires “Cirujano Mayor Dr. Pedro Mallo” para reforzar la atención por la emergencia sanitaria.

La comisión a Concarneau, Francia

Cuando le informaron de la comisión, lo primero que hizo fue averiguar con el hospital cuestiones médicas a tener en cuenta: “Tenía la experiencia del Fraterno, pero me asesoré con el médico infectólogo del [hospital] naval de Puerto Belgrano, para saber qué vacunas y qué estudios médicos debía realizar la dotación para salir al exterior”.

Toda la experiencia vivida en esta comisión fue impresionante. “Todo era nuevo para mí, era la primera vez que viajaba en avión. Salimos de Argentina y llegamos París, donde hacía frío y nevaba y se nos sumaba la diferencia horaria; pero la recepción fue muy buena, nos estaban esperando para alojarnos y comenzar al día siguiente la presentación con Naval Group”, detalló.

Contó que fue un gran cambio el que sintió en Francia, por el horario, el clima, el idioma y la comida. “Durante los cuatro meses que duró la comisión extrañé mucho las comidas argentinas. Lo primero que hicimos en el buque fueron empanadas y cuando llegué a mi casa, asado”, sonrió.

Al Cabo Principal Cruz le presentaron la cámara hiperbárica del buque y, al igual que a toda la dotación del “Piedrabuena”, se le impartieron cursos correspondientes a cada especialidad de sus integrantes. “Tuve instrucción sobre el uso y manejo de la cámara, y por suerte, el idioma no fue un impedimento para comprender su funcionamiento”, dijo.

Como enfermero del patrullero oceánico, tiene la misión de brindar los primeros auxilios y asistir en casi todos los roles de a bordo. “Me muevo con mi mochila botiquín por todo el buque y verifico que el personal tenga los elementos de protección necesarios, desde el guante hasta el casco y el uso correcto del salvavidas”, afirmó.

Por sus destinos y experiencia adquirida, el joven marino está muy contento con la profesión y las posibilidades que la Armada le brinda día a día: “Las actividades que desarrollo son muy satisfactorias y no las podría concretar afuera de este ámbito.”.

En un futuro le gustaría ir destinado al sur, a Puerto Madryn, Ushuaia y la Antártida, como así también participar de alguna Misión de Paz; destinos que siempre anhela.

De Jujuy Gabriel recuerda poco, aunque con mucho cariño a su ciudad natal. Admite que extraña San Miguel de Tucumán, en especial las comidas, las peñas y el folklore de la provincia que lo vió crecer. Sus padres y hermano están felices y orgullosos, como él, de su estilo de vida y siempre le desean éxitos en cada misión. 

Fuente Gaceta Marinera

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