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Gracias a su valentía y vocación de servicio, salvó muchas vidas durante la pandemia

Desde el Ministerio de Salud reconocieron el compromiso del trabajador del Siprosa.

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Él es Ricardo Javier Diaz de 31 años, un enfermero de Aguilares, que pese a la inesperada situación que sufrió todo el sistema sanitario mundial, no bajó los brazos y atendió a centenares de enfermos, alejando el miedo y solo pensado en proteger a su comunidad.

Ricardo trabaja en el servicio de atención a pacientes Febriles del hospital de Aguilares, con la modalidad de guardia de 12 horas, por lo general controlan a la mayoría de los pacientes que llegan de forma ambulatoria y posteriormente los derivan a los consultorios con los especialistas como ser pediatras o médicos de adultos.

“Mi labor en la pandemia consistió en recibir a los enfermos y honestamente en los primeros tiempos la situación fue tan inesperada y tensa porque acudía muchísima gente. Luego nos fuimos organizando para trabajar diferente y llegar a la atención de todos y cada uno. Agradezco a Dios nunca haber sentido miedo, ya que eso me permitió estar en la primera línea y jamás dejar mi puesto de trabajo. Sentía que mi deber estaba en ayudar a estas personas y mi valentía, realmente salió de mi fuerza y mi corazón, fueron momentos muy difíciles”, describió Ricardo.

“Cuando la pandemia fue avanzando y los pacientes empezaron a llegar en un estado complicado, nuestro ánimo y fuerzas fue decayendo, ya que no queríamos ver a nuestros pacientes mal. Somos dos enfermeros en el equipo por turno y cada final de jornada, al tener que retornar a nuestros hogares era inevitable sentir como el temor de contagiar a nuestros seres queridos nos abrumaba”, detalló.

Al mismo tiempo que agregó: “Ser un empleado de salud tiene mucha responsabilidad, aquí en el hospital lógicamente, pero uno nunca saca de su mente que la profesión y lo que elegimos hacer con nuestra vida puede llegar a afectar a nuestros seres queridos. Había organizado en mi casa un área de limpieza en la que me desinfectaba, dejaba mi ambo en un canastito aparte y procuraba cumplir con todas las medidas de prevención para mantener a salvo a mi familia”.

“Creo que debemos ver el balance positivo de toda esta situación y es que logramos salvar muchas vidas en este servicio, no hay nada más importante. Durante el momento más crudo de la pandemia y en la vorágine de los pacientes que ingresaban no solo había conocidos ya que yo vivo en Aguilares, sino también llegaban familiares, en esos momentos traté siempre de ayudar, mantener mi mente enfocada y confiar en que se iban a salvar”, concluyó.

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